1

FORMACIÓN DE LOS SEGUIDORES DEL MAESTRO

XXVI Domingo del Tiempo Ordinario

Comentario bíblico

26 de septiembre de 2021

Ciclo B: Mc. 9, 38-43. 45. 47-48

Por: P. Jesús María Ortiz Orozco, C.Ss.R.

Los pasajes que en este domingo nos presenta el evangelio según Marcos están en la instrucción que Jesús les da a sus discípulos en el pueblo de Cafarnaún (Mc 9,33-50). Esto significa que el mensaje de hoy tiene como base la formación de los seguidores del maestro.

El texto contiene tres partes:

  • La primera expone la importancia de instruir a los discípulos en relación con los de “afuera”, los que no están en el grupo o en la comunidad de Jesús:

Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros». Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo (Mc 9,38-41).

  • La segunda parte expone la exhortación a no causar daño a los pequeños de la comunidad:

Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar (Mc 9,42).

  • En la tercera parte, el mensaje va dirigido al comportamiento del discípulo consigo mismo:

Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la vida eterna manco, que ir con tus dos manos a la gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la vida eterna, que ser arrojado con tus dos pies a la gehena. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga (Mc 9,43.45.47-48).

Para poner en práctica

Jesús quiere que sus discípulos tengan un corazón abierto a los demás, a pesar de sus diferencias. El Papa Francisco sigue esta idea en su última encíclica en la que afirma que todos somos hermanos (Fratelli tutti). Además, él mismo afirma en el mensaje para la 107.ª jornada mundial del migrante y del refugiado 2021 (26 de septiembre de 2021):

En realidad, todos estamos en la misma barca y estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, que no haya más otros, sino sólo un nosotros, grande como toda la humanidad. Por eso, aprovecho la ocasión de esta Jornada para hacer un doble llamamiento a caminar juntos hacia un nosotros cada vez más grande, dirigiéndome ante todo a los fieles católicos y luego a todos los hombres y mujeres del mundo.

En ocasiones, actuamos pensando que porque creemos en Dios tenemos el derecho de juzgar e incluso de condenar a los que piensan u opinan de manera diversa a nosotros.

En este mismo contexto, Jesús de Nazaret invita a sus seguidores a cuidar a los más pequeños y vulnerables de la comunidad. Él sabe que el escándalo es una manera de causar daño. La invitación sigue siendo válida en la actualidad, porque desafortunadamente por causa del pecado, no sólo se escandaliza, sino que se atropella la dignidad de los más frágiles como son los niños.

El texto concluye haciendo referencia a la relación del discípulo consigo mismo. Para ello, utiliza la metáfora de eliminar las partes del cuerpo que generan la caída en el pecado. Hay que tener en cuenta que los verbos cortar y arrancar se refieren a la necesidad de evitar las ocasiones de pecado a las que estamos expuestos.

Que Jesucristo, nuestro maestro, nos ayude a reconocer su presencia en todos los seres humanos, a actuar bien sin escandalizar a los pequeños, de modo que entremos a la vida eterna y no seamos arrojados a la gehena.

Oración[1]

Padre santo y amado, tu Hijo Jesús nos enseñó que hay una gran alegría en el cielo cuando alguien que estaba perdido es encontrado, cuando alguien que había sido excluido, rechazado o descartado es acogido de nuevo en nuestro nosotros, que se vuelve así cada vez más grande.

Te rogamos que concedas a todos los discípulos de Jesús y a todas las personas de buena voluntad la gracia de cumplir tu voluntad en el mundo. Bendice cada gesto de acogida y de asistencia que sitúa nuevamente a quien está en el exilio en el nosotros de la comunidad y de la Iglesia, para que nuestra tierra pueda ser, tal y como Tú la creaste, la casa común de todos los hermanos y hermanas. Amén.

 ¡Feliz domingo para todos!


[1] Tomada del mensaje del Papa Francisco para la 107.ª jornada mundial del migrante y del refugiado 2021 (26 de septiembre de 2021)