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COMPARTID CONMIGO LA ALEGRÍA QUE SIENTO

Por: Novicios: Julio César Olguín Antonio (Provincia de México) y Lucio Omar Moscoso Tivillin (Provincia de Quito).

Al estar próximos a la conmemoración de la muerte del Beato Gaspar Stanggassinger es importante resaltar su misión como formador y modelo que nos enseñó a caminar por la vida con nuestros pies en tierra y nuestra mirada puesta en Dios, a lado de Cristo, y siendo todos hermanos.

La figura de Gaspar es importante para nuestra actualidad porque con su vida de entrega, generosidad, servicio y alegría pasó por este mundo sin hacer mucho ruido, pero con una entrega profunda a Dios y a los más necesitados. Gaspar, en una carta dirigida a su familia dice: “compartid conmigo la alegría que siento”; esta alegría que es producto del encuentro del hombre con Dios, encuentro en el cual el hombre se siente amado, identificado y seducido por este misterio de amor que impulsa al corazón humano a compartir con los demás.

Los redentoristas a lo largo de la historia, siempre han buscado nuevas formas y medios para compartir la alegría del evangelio; Gaspar es un modelo de evangelización, ya que desde su trabajo en la formación siempre supo responder generosamente a su llamado y de esta forma enseñar y compartir el carisma misionero. El gran sueño de este hombre fue misionar en el continente americano y claro, recorrer todas estas tierras de misión que eran nuevas para los redentoristas; sin embargo, la comunidad lo necesitó para estar al frente de la formación por lo que aquel sueño de misionar tomó otro rumbo, pero como todo redentorista supo florecer en el lugar en que se encuentra y sobre todo supo discernir la voluntad de Dios en su vida; por eso se consagró por entero a este servicio con profundo amor y dedicación, amando y acogiendo a sus estudiantes con calidad atenta a todas sus necesidades.

Con todo esto podemos ver cómo en la actualidad Gaspar debe seguir siendo un referente para todos aquellos redentoristas que se dedican a esta labor misionera dentro de nuestra congregación. Siendo la formación un proceso que necesita pilares fuertes para el crecimiento y la madurez de los estudiantes, es necesario que se les proporcione las herramientas adecuadas que puedan guiar e iluminar  el proceso formativo,  ya que serán los futuros redentoristas que desde su labor pastoral, tanto si es provincial, superior, formador, párroco o cuando su edad no les permita continuar con su labor misionera, todos ellos son “apósteles de fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido”[1] que darán su vida por la “abundante redención” en medio de este mundo herido y cada vez más complejo debido a los constantes cambios por los que está  pasando la sociedad hoy en día.

El Beato Gaspar es uno de los muchos redentoristas que manifiestan y viven esta alegría del encuentro con Dios; pero esta alegría no es solamente superficial, sino que abarca todas las dimensiones de la persona como tal, es decir, que hace de la comunidad un lugar donde reina la fraternidad, solidaridad, alegría y encuentro entre personas que tienen un mismo ideal, que hace un modelo de vida que motiva a los jóvenes a que se atrevan a vivir esta experiencia y a descubrir  que nuestra misión es muy importante en la sociedad actual.

De esta manera resulta importante resaltar la figura de nuestro Beato, no tanto como el modelo perfecto dentro de la iglesia sino más bien como un hombre que a pesar de sus limitaciones se dejó iluminar por el Espíritu Santo para continuar la obra de la “abundante redención”; por esto, invitamos a toda la familia redentorista a seguir viviendo con gozo el encuentro con Dios y llevarlo a los demás.  

Que nuestra Madre bajo la advocación del Perpetuo Socorro, nuestro Padre San Alfonso y todos los santos y el Beato Gaspar Stanggassinger continúen bendiciendo nuestra vocación en este peregrinar hacia el encuentro de Jesucristo Redentor.


[1] Constituciones y Estatutos C.Ss.R, Cons. Numero 20