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Escudo

El sello o escudo de la Congregación fue diseñado por el Hermano Vito Curzio y adoptado por San Alfonso. El sello tiene como elementos centrales los símbolos de la pasión redentora de Cristo: una cruz sobre tres montes, sobre la que se apoyan, en el brazo derecho la lanza con la que le traspasaron, y en el brazo izquierdo la caña coronada por la esponja o hisopo, con la que le dieron a beber vino mezclado con hiel durante la crucifixión. Estos elementos quieren expresar el amor de Jesucristo: “me amó hasta dar la vida por mí” (Gal 20, 20). A los lados de la cruz pueden leerse las abreviaturas latinas de los nombres de Jesús (IS) y María (MA). Encima puede verse el ojo radiante que simboliza la presencia de Dios en toda la creación; un Dios que se revela de manera potente y paradójica en la muerte de su Hijo. En algunas versiones modernas se ha sustituido el ojo por una paloma que representa al Espíritu Santo. Otras han icorporado al ojo el ya conocido triángulo.

El sello es rematado por una corona real, ya que el origen de la Congregación Redentorista era el Reino de Nápoles o de las Dos Sicilias. Finalmente, bajo el sello se puede ver una leyenda que reza: “Copiosa apud eum redemptio”, palabras latinas tomadas del salmo 130, 7. El salmo dice: “del Señor viene la misericordia, y en él la Redención es sobreabundante”. Esta frase fue elegida para identificar el carisma redentorista.