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CRITERIOS PARA QUE HAYA LA NAVIDAD

IV Domingo de Adviento

Comentario dominical

19 de diciembre de 2021

Ciclo C: : Miqueas 5,1-4; Salmo 79 (80),2ac.3c.15-16.18-19; Hebreos (10,5-10); san Lucas 1,39-45.

Por: Alberto Franco G., C.Ss.R. 

El sentido de la verdad navidad

Navidad es celebrar un nacimiento. El nacimiento de Jesús, y todos los nacimientos. Este nacimiento repercute, profundamente, en las personas, las familias, la sociedad, la religión y la naturaleza. Hay Navidad cuando hay nacimiento. El nacimiento es una realidad, no son palabras, discursos, ritos, celebraciones bonitas y solemnes desconectadas de la vida real y concreta. Todo nacimiento genera cambios: físicos, se necesitan espacios para la nueva vida; humanos, la familia cambia de rutina y gira en torno al nacimiento; psicológicos, hay una transformación en la autocomprensión: se pasa a ser madre, padre, abuela, abuelo, tío o tía generando un cambio de identidad; espirituales, las personas asumen nuevas responsabilidades: el nacimiento de un hijo, nieto, sobrino cambia la vida.

Si hay un “nacimiento” que cambia vidas, hay navidad. “Hay que nacer de nuevo para ver el reino de Dios” (Juan 3,3).

La navidad está relacionada con la vida e historia personal y social

Cuando Jesús nace en los creyentes, hay cambios reales en las personas que las llevan a nuevas relaciones con los demás, con la sociedad, con la naturaleza y con Dios. Por esto, con una mirada rápida a la realidad social, económica, política, humana, ambiental y religiosa de Colombia vemos que no se ha celebrado realmente navidad.

Este diciembre está marcado por profundas crisis como consecuencia de la degradación social, política y económica, por el recrudecimiento del conflicto armado, por la no implementación de los acuerdos de paz, por el covid 19, por la corrupción, la mentira, el descrédito de lo religioso… Pero podemos tomar los efectos de la crisis y convertirlos en fuerza y decisión para hacer que Jesús nazca.  

Nos preocupa y nos afecta:

  • La realidad personal: fracasos económicos y/o afectivos, pérdida de sentido, ansiedad, depresión, mal genio, impotencia, rabia, dolor, tristeza, pérdida de fe, rupturas existenciales profundas…
  • La realidad familiar: empobrecimiento, crisis económicas, desempleo, endeudamiento, rupturas de las relaciones entre padres e hijos, entre esposos, hermanos; conflictos por religión, política, cultura, economía…
  • La realidad social de Colombia y el mundo: corrupción generalizada, injusticias económicas, sociales, raciales, de género; degradación de la política que coloca el dinero por encima de la vida de las personas y del planeta; crisis alimentaria, de salud y de educación. Muertes violentas, mentiras convertidas en verdades. Los “guetos virtuales” de las redes sociales que llevan a ver solo una cara de la realidad, una única opinión, una sola versión de los hechos. Quienes han dirigido el mundo llevándolo a la crisis actual, ahora se presentan como salvadores, sin asumir responsabilidades, sin conversión.
  • La realidad ecológica: el calentamiento global, el cambio climático, la contaminación de las aguas, del aire… la destrucción de las selvas con los pueblos que las han conservado y cuidado.
  • La realidad eclesial cristiana: la pérdida de credibilidad de las iglesias cristianas por su anti-testimonio, porque dicen una cosa y hacen otra, porque el Evangelio de Jesús de Nazaret no es su fundamento, este ha pasado a ser el poder, el dinero y el prestigio.

Estas realidades son llamados profundos a dejar que Jesús nazca y permitir que su evangelio oriente nuestra vida.

Las propuestas de la Palabra de Dios para que haya navidad

El profeta Miqueas afirma que “Belén es la más pequeña de las aldeas de Judá”, sin embargo, de ella “saldrá el que será el jefe de Israel” quien actuará de acuerdo a lo que Dios quiere y el resultado es que “habitarán tranquilos.  El mismo será la paz”. Dios puede hacer grandes obras con realidades pequeñas. Lo mismo nosotros, podemos hacer grandes cosas empezando con las pequeñas. Podemos recorrer largas distancias empezando con el primer paso y caminando lenta pero firmemente, reconociendo que Dios está a nuestro lado.

El texto bíblico invita a empezar por lo pequeño: un paso, un gesto, una decisión, un pensamiento alternativo a los pensamientos que enredan nuestra cabeza y nuestro corazón, una acción pequeña cada día, una lectura nueva o una oración en nuestras propias palabras y desde nuestra realidad. Recordemos las palabras de san Pablo, el pasado domingo, 12 de diciembre: “Que el Dios de la paz cuide nuestros corazones y pensamientos” (Filipenses 4,7).

En la lectura a los Hebreos, Dios llama a superar la comprensión de fe cristiana como el simple cumplimiento de rituales, celebraciones, oraciones, lecturas o ejercicios piadosos desconectados de la vida. Recuerda que Cristo al entrar en este mundo dijo: “No quisiste sacrificios ni ofrendas”. Y repite para enfatizar: “No te agradaron holocaustos ni sacrificios expiatorios”. Recha con fuerza la religión cultual, desconectada de la vida, de las relaciones con los demás, centrada en el “cumplimiento”, cumplo con mandatos religiosos y miento con lo que hago[1]. Aquí resuena lo dicho por el profeta Isaías y citado por Jesús de Nazaret: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí; el culto que dan es inútil” (Mateo 15,8-9).

Después rechazar las ofrendas y sacrificios afirma “pero me formaste un cuerpo”. ¿Qué quiere decirnos con esta expresión? Es una manera de afirmar que la relación del ser humano con Dios se hace con el cuerpo, con todo el ser, con todo lo que hace y no solo con palabras, ritos o celebraciones hermosas. El mismo mensaje lo encontramos en la carta a los Romanos: “los invito a ofrecerse como sacrificio vivo, santo, aceptables a Dios: este es el verdadero culto” (Rom 12, 1). El culto que Dios quiere es la ofrenda de la vida como es, con las limitaciones y potencialidades, con las alegrías y tristezas, con triunfos y fracasos, con aciertos y desaciertos…

Y termina la carta a los Hebreos afirmando lo que Dios pide: “Aquí estoy, he venido para cumplir, oh Dios, tu voluntad, como está escrito”, y enfatiza repitiendo: “Aquí estoy para cumplir tu voluntad”.   Y resalta que se niega lo primero (el culto vacío) para afirmar lo segundo (hacer la voluntad). Este es el centro de las Sagradas escrituras, es lo que Jesús vino a hacer, es lo que garantiza la salvación.

El principal problema de la Iglesia no está en quienes la critican, en la secularización o en las ideas modernas, está en quienes se creen “los católicos de verdad” porque cumplen con lo mandado y rezan “todo lo debido” pero no buscan hacer la voluntad de Dios, de acuerdo con el Evangelio, o creen que la voluntad de Dios coincide con lo que ellos piensan y hacen.

El evangelio de Lucas presenta una escena de la vida de María de Nazaret, en la hay varias acciones iluminadoras. Recordemos que lo más importante de la “devoción” a María es seguir su ejemplo y aprender de ella. El evangelio dice que:

  • María se levantó. Levantarse física, psicológica, humana y espiritualmente es la primera acción para salir de donde estamos, para superar las crisis, las frustraciones, los traumas, los dolores… es el primer paso para que haya navidad
  • María se puso en camino de prisa hacia la montaña, ponerse en camino es el siguiente paso para dejar aquellas situaciones que nos tienen “atrapados”.  Hacia la montaña,nos indica una dirección, es muy importante valorar la dirección que le queremos dar a nuestros pasos, hacia donde caminamos.
  • Entró en casa, la casa es un espacio seguro, de relaciones de confianza, es importante revisar si el camino que llevamos va a la Casa del Dios de Jesús de Nazaret, al Dios Padre-Madre de la vida o lleva a las casas de otros “dioses”.
  • En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. La presencia de María genera alegría porque lleva a Jesús dentro, en su vida. Esta es la clave cristiana: llevar a Jesús en la vida, no tanto en los discursos, las palabras y los sermones.
  • Se llenó Isabel del Espíritu Santo y exclamó… Isabel hace oración con sus sentimientos. Ella sabe que la relación con Dios se hace desde la vida concreta.  

La verdadera “devoción” a María es seguir su ejemplo, y permitir que Jesús se haga ser humano, que se encarne la historia, que nazca, lo cual produce una alegría que transforma corazones. Es la Buena Noticia de Jesús de Nazaret. Es Navidad.


[1] Palabras del Papa Francisco a los jóvenes en plaza de Bolívar de Bogotá en su visita a Colombia en el 2017.