EL CAMINO DEL ADVIENTO
IV Domingo de Adviento
Comentario dominical
19 de diciembre de 2021
Ciclo C: Lc. 1, 39 – 45
Por: P. José Samuel Torres Tangua, C.Ss.R.
Llegamos a este IV Domingo de Adviento. Tiempo especial de preparación y conversión en espera del nacimiento del Redentor. Esta época nos ha permitido sembrar esperanza en nuestro caminar como cristianos y prepararnos para comprender y acoger al Emmanuel.
La fe que se reaviva en este tiempo especial requiere ser manifestada. Se escucha, en varios contextos, que la fe es una decisión y una vivencia privada. Posturas que contradicen la esencia del Plan de Dios. Pues, Él, en su infinita misericordia, se manifestó en la historia; preparó un Pueblo y, llegado el momento oportuno, se manifestó en la sencillez del pesebre.
En este domingo, la liturgia nos permite ahondar en este aspecto central de la vida cristina. La fe se testifica al mundo entero. Veamos algunos elementos que surgen del camino de preparación:
Un camino de esperanza. En este tiempo de Adviento, hemos descubierto de la mano de los profetas, que la historia se debe reinterpretar desde Dios. Cada profeta nos permite comprender que la vida en Dios nos abre a nuevos horizontes que se deben compartir. En la primera lectura, Miqueas, un profeta que creció y vivió en un ambiente campesino, permite que el pueblo reconozca sus infidelidades y vea sus consecuencias. Al mismo tiempo, anuncia el futuro de la salvación: “en cuanto a ti, Belén de Efrata, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti saldará el caudillo de Israel”.
Un camino en salida. El evangelio de Lucas, de manera viva y dinámica nos permite ver en María elementos para afianzar nuestra fe. Ella, después del encuentro con el ángel, y de ratificar su fiat, sale presurosa por las montañas de Israel con el fin de servir a su prima Isabel. Estas actitudes de María expresan ampliamente su fe. Hoy, cada uno de los cristianos, estamos invitados a salir con gozo y expresar nuestra fe; presurosos y con el propósito firme de servir, a pesar de las dificultades del camino.
Reconocer las acciones de Dios. Estos tiempos se caracterizan por la prisa. Con facilidad nos acostumbramos a ver todo normal e incluso se puede hablar de rutina. En el encuentro con Dios, cada instante de la vida es novedad. Cada momento es la oportunidad para testificar nuestra unión con Dios y ayudar a los más necesitados. El texto del evangelio indica la novedad del espíritu. Todo es gozo, fiesta, en la casa de Judá. Isabel reconoce las acciones de Dios en María; el niño salta en el vientre de su madre; María es portadora de salvación y prorrumpe en alabanza. Es el testimonio de nuestra fe que debe brillar, cual sol radiante, en este tiempo tan especial del siglo XXI.
Afianzar la fe. El Adviento, y esta semana de novena nos debe consolidar en nuestra fe. El pesebre, en nuestros hogares y la reunión de la familia en torno a él, son momentos que Dios nos brinda para salir de nuestros egoísmos y flaquezas y, como María e Isabel, poder reconocer las acciones de Dios. Sin descuidar las expresiones de alegría externa, afiancemos nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor a Cristo Redentor.
