1

EL HIJO PRÓDIGO

IV Domingo de Cuaresma

Comentario dominical

27 de marzo de 2022

Ciclo CLc 15, 1 – 3. 11-32

Por: P. Carlos José García García, C.Ss.R.

Jesús en su época se encontró con dos grupos contrapuestos de personas en la sociedad judía: los que marginaban a los demás, es decir, los puritanos, los escribas y fariseos; los marginados es decir los religiosos sociales., tales como los pecadores, los ignorantes de la ley, los pobres, los publicanos, las prostitutas. En ningún momento se le ocurrió colocarse en el primer grupo como juez de los segundos.

El puritanismo judío criticaba a Jesús, porque acogía a los  pecadores que se le acercaban no queda en mero problema judío o cuestión cultural semita, ajena a nuestra mentalidad. Por ello, Jesús responde a las críticas  de los fariseos y letrados, justificando su conducta en favor de los marginados de la salvación. Pues Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta en su conducta y que viva. La misericordia divina es una de las constantes bíblicas de toda la historia de la salvación humana por Dios que culmina en Cristo, imagen y espejo del rostro misericordiosos de Dios.

En línea con lo anterior, este texto de Lucas nos muestra la extrema generosidad de Dios con los pecadores, ya que las palabras que anuncia el hijo menor “he pecado contra el cielo y contra ti” es decir, reconoce el pecado, la falta y pide que no lo trate como hijo sino como un jornalero. En el texto no aparecen pecados graves y la actuación paterna no está muy enfatizada, es por ello que el padre se marca su alegría por la vuelta del hijo.

El hijo que un día salió de su casa entre lujos y riquezas; hoy regresa a su hogar como mendigo, hambriento y humillado. Solo busca un trato jornalero. Por su parte, el padre que respetó la decisión del hijo, nunca perdió la esperanza. Día a día lo esperaba y el día que lo ve llegar, sale a su encuentro y mediante el abrazo y el beso que le da, expresando así su perdón; ya no era el momento de pensar en el pasado, sino de disponerse para la fiesta de la vida.

Por su parte, este texto nos invita a mirar las cosas de otra manera, fijémonos que hoy es fácil condenar la violencia y el alcoholismo, la delincuencia y la droga, la prostitución y el aborto, la especulación del suelo y de la vivienda, la violación de los derechos humanos, la inmoralidad y la corrupción. Pero ¿por qué estas faltas? esa es  la basura que produce una sociedad  competitiva, desabrida, insolidaria, egoísta y carente de ética y religión.

Condenamos la marginación en todas sus  formas, pero mantenemos las causas de la misma. Hoy Jesús nos invita a ejercitar ese amor que no margina sino libera. En la casa del padre se respetan las decisiones de cada uno de los hijos. Pero no debemos olvidar que toda acción libre implica un compromiso responsable.

La parábola nos da a entender que a cada uno de nosotros corresponde contemplar la reacción del hijo frente a la invitación del padre.

Esta parábola nos habla del inmenso amor de Dios que recibe, del enorme amor de Dios por la humanidad, por esa creación que él hizo con el único propósito que le diera la honra y la gloria, que solo él merece. De esta manera, Dios recibe al pecador no importa cuán crítica sea su condición, o qué tan pecaminosa sea o haya sido su vida, Dios muestra su amor de tal manera, que todo aquel que le invoca de manera sincera y arrepentida obtiene su salvación de forma instantánea.

Dios está esperando al hombre pecador, no importa cuál sea su condición ni qué tan mala sea su vida de pecado, porque él está con los brazos abiertos cada día presto a recibir a aquellos que con un corazón sincero y arrepentido, deciden poner su vida en manos del autor de la salvación.

Es tiempo de salvación, no estamos para juzgar a nadie, ni para condenar a nadie, porque alguna vez también estuvimos en la misma condición que el hijo pródigo, y nuestra obligación ahora es ir, y hacer entender a quienes no tienen la bendición de conocer a Cristo, que su vida está en un grave peligro.