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LAS SITUACIONES IRREGULARES DE LA PAREJA

Por: P. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

‘Situaciones irregulares de pareja’ es una expresión que apareció prácticamente después del Concilio Vaticano II. Hoy, por fuerza de la consideración de ‘no condenar a priori a nadie’, parece que entra en desuso esta expresión. Hoy se privilegia más una actitud de benignidad pastoral, de misericordia. Incluso la misma Familiaris consortio ha empleado la expresión ‘casos difíciles’ (nn.77-163), allí enuncian los casos que se han mencionado en otros mensajes anteriores. No son los únicos casos difíciles, hay muchos otros más. Alvin Stoffler aludió a un tercer tipo de familias, ‘la familia diversificada’, que para algunos autores eran 5 en un comienzo, 27 después; el sociólogo Levi Straus afirma haber encontrado 87 tipos de familia en un barrio de Wasghinton.  

Estos datos revelan la forma como se ha diversificado la familia; de aquí que se hable hoy de la ‘convergencia‘ de todos estos tipos de familia hacia el modelo propuesto por el Creador al inicio de la historia: “el varón dejará a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y se harán los dos una sola carne” (Génesis 2,24). Son tres verbos programáticos: dejará, se unirá, se harán los dos una sola carne. Éste es el ideal hacia el cual se desea que la convergencia se oriente.    

Las causas de la presencia de una serie de ‘situaciones difíciles’  son muy variadas: el temor de los jóvenes a comprometerse en una alianza de amor por toda la vida, el pensar solo en el ‘presente’, sin mirar ni al pasado, ni al futuro; el egoísmo individualista que solo piensa en su propio bienestar; la no responsabilidad ante el futuro  por la esposa (o), por los hijos; la preocupación por  el ‘tener’ y no tanto  por ‘ser’; el materialismo en la manera de pensar y de actuar; la crisis de la figura del ‘el padre’, ‘de la madre’ que no suscita interés entre los jóvenes para el futuro; la descristianización progresiva de la humanidad que camina hacia la paganización; la fragilidad de muchas parejas y familias que por motivos fútiles rompen la unidad; la permisividad social y jurídica de la sociedad presente; el nuevo modelo de hombre que se está gestando en nuestro medio ambiente (materialista, libertario, en búsqueda de nuevas experiencias); la búsqueda del placer, de la comodidad que desea una vida facilona, burgués y cómoda. Sin duda que con el correr del tiempo aparecerán otras causas. 

En vista a promover la ‘convergencia’ hacia el modelo ideal de la creación se hace necesario un intento de concientización cristiana acerca de la vocación conyugal y familiar; se hace necesario tomar conciencia de la necesidad de la madurez humana y cristiana; promover el acompañamiento pastoral respetuoso, prudente y generoso; la aplicación del principio ético de la ‘gradualidad: “el hombre  es un ser histórico que se construye día a día con sus opciones numerosas y libres”; tomar en consideración que la dimensión sacramental del matrimonio es una realidad dinámica, creciente: sacramentalidad creatural o germinal, sacramentalidad cristiana o fundante, sacramentalidad plena  o eclesial; y sobretodo, tener presente que la misericordia divina se prodiga a los hombres y mujeres a través de la benignidad pastoral: Dios quiere que todos los hombres se salven, no que se condenen.