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XVI Domingo del Tiempo Ordinario  Solemnidad del Santísimo Redentor

Comentario bíblico

18 de julio de 2021

Ciclo B: Mc 6, 30 – 34

Por: P. Luis Carlos Jaime Murillo, C.Ss.R – Superior Provincial

«En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: “Vengan ustedes solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma». (Mc 6,30-34)

El Papa Francisco nos recuerda en la Evangelii gaudium que “La salida misionera es el paradigma de toda la obra de la Iglesia” (nº 15) y que “todos somos llamados a esta nueva salida misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar esta llamada: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (nº 20).

En el relato de hoy vemos que Jesús, no solo se preocupa solamente de “enviar” a sus compañeros de misión, sino que cuando ellos regresan de su trabajo misionero se ocupa de la “vuelta de la misión” y por compartir con ellos la alegría de la evangelización.  Jesús acoge a sus discípulos y los invita a una convivencia íntima: “Vengan ustedes solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado” (6, 31-32). Aunque esta era la intención del Maestro, va a primar más la necesidad de atender a la multitud hambrienta de su Palabra que el cuidado de su propio reposo personal: “Al desembarcar Jesús vio una multitud y les dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma” (v. 34). Con este “gesto” Jesús nos indica que el primado en la tarea misionera lo tiene la atención a las personas, en la situación en que se encuentren. “Fiel al modelo del Maestro es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo” (EG nº 23).

Los misioneros Redentoristas del mundo entero estamos celebrando la Solemnidad del Santísimo Redentor. Como misioneros somos llamados a seguir las huellas del Redentor, a anunciar a todos los destinatarios de nuestra acción pastoral la abundante redención. El Gobierno general de los Redentoristas nos ha propuesto para el sexenio 2017 – 2022 como lema: “Testigos del Redentor, solidarios para la Misión en un mundo herido”. Este mensaje cada uno los redentoristas lo hemos ido asumiendo y haciendo realidad en los lugares donde anunciamos la Buena Noticia del Evangelio de Jesús.

Del relato del evangelio según san Marcos podemos destacar los siguientes elementos que ayudan a fortalecer nuestra vida misionera como redentoristas y que ilumina el lema que identifica nuestro actuar misionero:

  1. Ser testigos del Redentor significa tener encuentros personales con el Maestro y contarle todo aquello que se hizo en su nombre. Una vida misionera se nutre constantemente cuando hay espacios en los que se experimenta la presencia del viva de Aquel que nos llamo a ser sus seguidores. (Cf. (Mc 6, 30-31).
  2. La solidaridad misionera. (6,32) La solidaridad misionera es signo del dinamismo misionero que ayuda a ver las necesidades de la gente, una forma de leer los signos de los tiempos y de entender qué es lo que necesita la gente. Nuestro pueblo, al igual que aquellos que buscaban a Jesús, necesita palabras que le fortalezcan los pies para continuar el camino a pesar de las dificultades, que calienten el corazón para no perder la esperanza y les despejen los ojos para ver el mundo con ojos nuevos.
  3. En un mundo herido. (6,34) Este versículo muestra la realidad de la gente y la actitud de Jesús: “…vio tanta gente que sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles muchas cosas”. Ellos son nuestros hermanos que sufren a causa de las heridas tienen que padecer: pobreza, abandono, falta de oportunidades para realizarse como persona… Así como Jesús sintió compasión de la gente, los redentoristas debemos asumir los dolores de quienes viven en carne propia las consecuencias del sufrimiento.

Al celebrar la fiesta de nuestro titular estamos llamados a ratificar nuestra consagración y a sentirnos llamados a ser la voz de Dios y la esperanza de un pueblo que camina en busca de mejores condiciones de vida. Nuestra presencia con la gente debe ser signo vivo de Jesús que se vale de instrumentos imperfectos como nosotros para realizar su misión.

No podemos hacernos sordos a los gritos apremiantes de quienes piden ayuda, porque son presa fácil de lobos con piel de cordero que buscan lucrarse de su necesidad. Al igual que Jesús, tenemos que sentir compasión de ellos porque están como “ovejas que no tiene pastor”. (Mc 6,34)

No tengamos miedo de ser testigos del redentor, solidarios en la misión en un mundo herido. Que el Santísimo Redentor siga guiando nuestras vidas y nos haga redentoristas para el siglo XXI.