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Por: P. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

Convivir ha sido la misión que el Creador propuso al ser humano al colocarlo en el paraíso terrenal: convivir con la naturaleza, y sobre todo, convivir con sus semejantes. El libro del Génesis que narra la creación del ser humano, al referirse a la creación del varón y de la mujer empleó tres verbos significativos: 

  • “El varón dejará a su padre y a su madre, 
  • se unirá a su mujer, 
  • y los dos harán una sola carne” (2,24). 

“Convivir, escribe Ricardo Cuadrado T. en su libro Diccionario de valores, es un entregarse recíprocamente, en clave de amistad y comunicación, para sentirse personas libres y felices”. Google propone  7 actitudes para cultivar la convivencia en la vida conyugal: 

  • Aceptar al otro tal y como es. No caer en la tentación, que tenemos todos, de querer hacer al otro a nuestra imagen y semejanza. 
  • Darse. Que es lo contrario a recibir; amar es darse a sí mismo, es darse por entero al otro, sin reservas. 
  • Acogerse. Acoger el don que el otro da de sí mismo; entenderse, escucharse, comprenderse.  
  • Amar lo que el otro ama. Respetar su autonomía, su espacio, su libertad. Cuando te casas no puedes  decirle al otro: ahora cambian tu vida, tus gustos,  tus manías y tus costumbres porque somos dos. Amar es respetar y entender que me caso con mi pareja y con todo lo que él/ella significa: familia, pasado, trabajo, actividades, amigos… 
  • Comunicarse – dialogar. Hablarlo todo, comunicarlo todo, lo que es bueno para alegrar al otro, y lo que no  es tan bueno, pero es necesario que lo compartamos juntos. 
  • Sentido del humor. Levantarnos cada mañana con el buen sentido del humor y disfrutarlo con la pareja, hacer reír al otro por pequeñas tonterías, que son las que le dan optimismo a la vida. 
  • Y cuando llegan las crisis…  Toda crisis es una llamada a la desinstalación, a la generosidad, a la creatividad, a reaccionar y saber que algo está mal y que hay que cambiarlo cuanto antes.  

Un autor anónimo ha sugerido unos principios para una buena convivencia conyugal que añadimos a los anteriores. ’Lo que abunda no daña’. 

  • No ser egoísta con el tiempo, con el dinero, con los gustos, con el poder, con las decisiones. 
  • Negociar en vez de discutir. La vida conyugal se basa en una negociación continua. 
  • Hay que ceder. Quienes se quedan estáticos en sus opiniones están fomentando un disgusto si necesidad. 
  • La regla de oro de la moralidad, algo que está presente en todas las culturas –‘haz al otro todo el bien que deseas para ti’- deberá primar en la vida de pareja. 
  • Evitar el mal genio e irritarse por las pequeñeces; hay que ser paciente y comprensivo. 
  • Cada día se debe manifestar el cariño con algún detalle o acción concreta que alimente el amor en la convivencia. 
  • Escuchar el doble de lo que se habla, es la clave del diálogo. 

Las sugerencias pueden ser muchas… El querer construir una buena y mejor convivencia cada día les sugerirá nuevas formas, nuevos caminos…