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Domingo de Resurrección

Comentario social

17 de abril de 2022

Ciclo C: Jn. 20, 1-9

Por: P. Jesús Alberto Franco G., C.Ss.R.

El sentido de la Pascua cristiana

El uso constante y repetitivo de las palabras las desgasta. Es frecuente repetir palabras sin caer en la cuenta de la profundidad, historia y significado que tienen y guardan. Muchas palabras de uso cristiano viven esta realidad. Por esta razón es importante pensar y analizar las palabras con las cuales expresamos nuestra fe cristiana.    

Por ejemplo, en todas la Eucaristías decimos: el día que Jesús fue entregado por Judas, estaba cenando con sus discípulos, en un momento de la cena tomó el pan, dio gracias, lo partió y se lo dio a ellos diciéndoles: coman todos de él, porque es mi cuerpo entregado por ustedes. Lo mismo hizo con la copa llena de vino, se las dio diciéndoles: tomen y beban de esta copa, que es la copa de mi sangre, la sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por todos. Y les pide que hagan esta celebración en memoria suya.

¿Qué dicen estas palabras? Jesús dice que ese pan y ese vino, simbolizan su cuerpo y su sangre que serán entregados, este es un lenguaje figurado para hablar de su muerte violenta que va a padecer por causa de la decisión de los poderes “de este mundo” (religioso-políticos). Expresa que ha sido consciente del riesgo para su vida y no se echó atrás, por dice que se entrega y que da la vida por anunciar el reino de Dios: la presencia del Padre en el mundo por medio del Hijo que transforma todo por la acción del Espíritu que es amor. Así es el amor de Dios: hasta dar la vida por la vida digna de sus hijos e hijas. Cuando Jesús dice “Hagan esto en memoria mía”,  no está hablando, únicamente, de cenar, sino de seguir al Hijo, que hace lo que el Padre quiere y permitir la acción del Espíritu-Amor. Las acciones de Jesús mostraron una comprensión de Dios y de la religión que no legitimaba con las prácticas religiosas a los poderes políticos, religiosos y económicos que se aprovechaban del pueblo y marginaban, excluían y discriminaban diversas clases de personas. 

“La nueva y eterna alianza sellada con mi sangre”, es el nuevo y definitivo éxodo-salida de todas las esclavitudes y opresiones que realiza Jesús como expresión de la llegada del reino de Dios y que sus seguidores deben continuar. Este compromiso se “firma” en la Cena del Señor, la verdadera celebración de la Pascua, que no solo son celebraciones rituales y cultos refinados sino una vida dedicada a amar hasta el extremo, como lo hizo Jesús: “en memoria mía”.   

El  mensaje de las lecturas bíblicas

Al leer la Palabra de Dios debemos preguntarnos: ¿Qué dice la Palabra leída? ¿Cuál era el mensaje para sus oyentes? ¿Cuál sería el mensaje para hoy? ¿Cómo se relaciona este mensaje con la vida actual: personal, social, religiosa y ambiental? 

Los “Hechos”, acontecimientos que debemos describir bien  

Los Hechos de los Apóstoles cuentan que Pedro dijo a sus oyentes: “Ustedes conocen lo sucedido en Judea, lo que empezó  por Galilea; qué Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, y que él pasó su vida haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el diablo”. Y les afirma que él y sus compañeros son testigos que las autoridades judías “le dieron  muerte colgándolo de un madero”; y que están convencidos que “Dios lo resucitó al tercer día” porque “se les apareció a ellos, y que han comido y bebido con él”.

Pedro describe los hechos de manera sencilla, clara y contundente. Habla de lo que él y sus interlocutores saben o deben saber, hace un resumen de lo fundamental para garantizar que todos tengan la misma información y así centra la opinión en los mismos hechos concretos. Es muy importante en nuestra vida,  asumir una mirada histórica de los hechos sobre los que opinamos, saber lo mejor posible lo que pasó antes de emitir juicios, así se evita el riesgo de opinar sin fundamento y tomar decisiones poco consistentes. La manera de proceder de Pedro, es una lección vital para que no sea realidad el viejo dicho: “quien no conoce la historia está condenado a repetirla”. Conocer los hechos de los que hablamos y preguntar por los intereses políticos, económicos, sociales o de poder religioso que están detrás de ellos es un paso fundamental para actuar con mayor conciencia, tomar mejores decisiones, tener pensamientos más coherentes y convicciones religiosas más sólidas y fundamentadas.  

La misión de cristianos y cristianas

San Pablo le recuerda a los cristianos de Colosa que “sin han resucitado con Cristo deben buscar los bienes de arriba, donde está Cristo con el Padre y no los de la tierra”, los de este mundo. “Porque han muerto y su vida está oculta con Cristo en Dios”. Y que cuando se manifieste Cristo que es la vida de los cristianos, entonces “ellos deben aparecer con él”,  manifestando su gloria, su esplendor.

Jesús Resucitado está presente en el mundo a través de cristianos y cristianas que entregan su vida hasta la muerte como lo hizo Cristo por la salvación de ser humano, rechazando el sistema de muerte que se opone la vida digna y abundante comunicada por el Hijo por encargo del Padre y mediante la acción del Espíritu. Y esta es la verdadera Pascua, pasar de esclavitudes, opresiones y muertes sociales, religiosas, políticas, económicas y ambientales a la vida tierra digna y abundante para la madre tierra y todos los seres humanos.

Profundizar en los detalles

Los detalles encantan y desencantan, enamoran y desenamoran, revelan las profundidades de la vida, los intereses e intenciones humanas inconfesables y en la Palabra de Dios revelan los mensajes más importantes y las conexiones con nuestra vida actual.

El encuentro del sepulcro vacío, que cuenta el evangelio de Juan, tiene detalles significativos que señalan mensajes fundamentales, veamos unos ejemplos: “El primer día de la semana, cuando todavía estaba oscuro”, es el comienzo de un nuevo día, de una nueva semana, es el comienzo de un nuevo tiempo, del tiempo anunciado por Jesús; “cuando estaba oscuro”, la oscuridad expresa que María Magdalena no comprende los acontecimientos que está viviendo, le falta claridad ¿No le ha ocurrido ser parte de hecho o “película” que no comprende?; “la piedra del sepulcro”, el sepulcro es nombrado  siete veces en el relato, es decir, es el tema central, y la piedra que lo cubre expresa que el muerto está en el interior; “vio la piedra retirada”, quiere decir que Jesús no está en el sepulcro, ese no es su lugar, pero María no lo comprende. María llegó corriendo a dónde los discípulos y les dice: “se llevaron del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo pusieron”, sigue pensando la muerte con la lógica judía.

Pedro y el otro discípulo fueron corriendo hacia el sepulcro. El otro discípulo “llegó primero al sepulcro y vio los lienzos lisos… no entró. Esperó a Pedro para que entrara primero, un gesto muy valioso teniendo en cuenta que  Pedro negó a Jesús, mientras el otro discípulo estuvo con hasta la cruz; Pedro “llegó siguiéndolo y entró al sepulcro, y vio los lienzos lisos y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no lizo como los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte”, los lienzos (nombrado tres veces) lisos son signo de acogida, de preparación para quien llegue, aparte del sudario que es el símbolo de la muerte, todos estos detalles muestran que Jesús está vivo, pero los discípulos aún no entienden. El otro entró “al sepulcro; vio y creyó”, el otro discípulo es Juan quien permaneció fiel en el amor hasta la cruz, ahora ve y cree, pero no nos dice que entiende lo que está pasando.

Siete veces se nombra el sepulcro que es el lugar de la muerte para los judíos, pero que Jesús ha convertido en el lugar del triunfo de la vida que anunció e hizo presente, sobre la muerte ejecutada por los podres del mundo que lo asesinaron para conservar sus privilegios. La muerte ha sido vencida, esta es la Pascua definitiva.

Pero los discípulos “todavía no entendían la Escritura”.  Lo mismo ocurre con muchos cristianos que no la entienden a pesar de hablar de ella todo el tiempo, porque no pueden o no quieren entenderla, prefieren seguir creyendo como siempre han creído, aunque su forma de creer sea muy cercana a la de los fariseos y maestros de la ley.

Entender las Escritura es:

  1. Vivir en pascua-éxodo constante, por el desierto de la vida, hacia la tierra prometida, hacia la vida digna, justa y libre que el Dios Padre – Madre quiere para todas sus hijos e hijas.
  2. Rechazar, oponerse, como lo hicieron los profetas y Jesús de Nazaret, a la degradación, marginación, empobrecimiento, dominación, opresiones del ser humano por los sistemas económico, religioso, político, social o cultural que colocar el poder y el dinero por encima de la vida humana y del planeta.
  3. Respetar, cuidar y valorar la naturaleza, la madre tierra y todas sus criaturas, componentes del proceso de evolución vital en el cual Dios se revela a la humanidad. 
  4. Comprender que la fe en Dios y en el Jesús Cristo, revelada por las Sagradas Escrituras, se vive en un proceso de vida cotidiana que humaniza y genera relaciones humanizadoras y dignificantes  del que hacemos memoria actualizada en las diversas celebraciones.
  5. Reconocer y asumir nuestra humanidad frágil y “pecadora”: caídas, compulsiones, ambiciones, equivocaciones y defectos heredados que llevan a actuar como no queremos ni debemos, pero que podemos superar, paso a paso, con la ayuda de los otros, de la comunidad y de Dios.