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Por: P. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

Hablar de ‘decálogo’ (deberes) puede sonar molesto, porque hemos estado acostumbrados a hablar, sobre todo, de ‘derechos’: los derechos de la persona, los derechos de la familia, los derechos del anciano, los derechos del niño, etc. Derechos y deberes son dos término correlativos: el uno sin el otro no tiene sentido: cuando se habla de padres es porque hay unos hijos; cuando se habla de educadores porque hay unos educandos. 

Derechos y deberes surgen de la condición social del ser humano: vivimos en una comunidad: familia, escuela, sociedad, iglesia. Esta condición social hace que tengamos unos derechos (la facultad de poder exigir algo) y que tengamos también unos deberes u obligaciones.  

Quien exige un derecho a una persona o institución, a su vez tiene también unas obligaciones de frente a quien reclama un derecho. Cuando entramos en la sala de espera de un centro de salud, por ejemplo, encontramos en las paredes la lista de derechos y de deberes del paciente: derechos a reclamar a la institución, o deberes a cumplir en relación con ella. 

En esta ocasión nos vamos a encontrar con el decálogo para los padres de familia:

1. Dialoga siempre con Dios, con tu consorte, con tus hijos; del diálogo nace siempre algo nuevo.  

2. La firmeza al dar órdenes no debe ser violenta, ni la forma de tomar decisiones debe expresarse con rabia. 

3. El problema del ‘Sí’ o del ‘No’ como respuesta a los hijos no mira sólo al cuándo, sino también al modo  de utilizarlos. 

4. La dulzura no es renuncia a la autoridad, ni la exigencia debe ir contra la persona del hijo/a, sino contra su conducta. 

5. No conviene manipular el ‘Sí’ para obtener aprobación, ni utilizar el ‘No’ como sanción. Si la respuesta es un ‘No’, ojalá vaya razonado, apoyado en un motivo 

6. No acuda a la ’ley del péndulo’ (ir de un extremo al otro’, sino a ‘la ley de la espiral’ que exige saber conciliar los extremos opuestos: ni autoritarismo ni permisivismo. 

7. Como el conductor, aprenda a emplear el freno o el acelerador cuando convenga o sea necesario. 

8. No dé todo a cambio de nada. Enseñe a su hijo/a a saber corresponder al esfuerzo de los padres.  

9. Enseñe a sus hijos/as a actuar en forma coherente con su conciencia. Los antiguos conocieron la llamada ‘regla de oro’ de la moral: ‘haz al otro todo el bien que quieres para ti’. 

10. Papá y mamá deben conciliar ‘cerebro’ y ‘corazón’. El varón suele acudir a la razón, la mujer al sentimiento. Razón y sentimiento deben andar en sintonía. 

La familia es la primera escuela que tenemos en la vida, y ustedes padres de familia son los primeros ‘maestros’ en esta escuela.