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Por: P. Silvio José Botero, C.Ss.R.

En un seminario para mujeres, el conferencista les pregunta a todas en voz alta. Cuántas de ustedes aman a sus esposos?. Y todas levantaron la mano. Luego el conferencista vuelve a preguntar: cuándo fue la última vez que les dijeron a sus esposos que los aman?. Algunas dijeron: hoy, otras ayer, y otras no se acordaban. 

Entonces el conferencista les dijo: tomen sus celulares y envíenles a sus esposos un mensaje de texto que diga: ‘te amo mi amor’. Acto seguido, pidió a todas que cambien celular con la compañera que tenía al lado, y estas fueron las respuestas más comunes que leyeron: 

•         ¿Quién eres?. 

•        ¿ Oye, mujer, estás enferma?. 

•         Yo también te amo. 

•         Y ahora qué pasa: ¿volviste a chocar el carro?

•         ¡No entiendo a qué te refieres!

•         ¿Qué has hecho ahora?. 

•         Hum….

•         ¿No le des mucha vuelta al asunto, y dime, cuánto es lo que necesitas?. 

•         ¿Estoy soñando?

•         Si no me dices a quién iba dirigido este texto, alguien va a morir hoy… 

•         Pensé que nos habíamos puesto de acuerdo en el hecho de no beber de día. 

•         ¿Tu madre se muda a vivir con nosotros, no es verdad?

El mensaje de esta anécdota es especial: por qué se les hace extraño a aquellos esposos que la esposa les diga “ te amo, mi amor”. ¿Es que el amor es solo para la temporada del noviazgo, del enamoramiento, de la luna de miel? ¿Se habrán olvidado ellos y ellas del dicho popular que dice: “hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana”?

El amor conyugal no es algo mágico o espontáneo; necesita apoyo, estímulo, cultivo cuidadoso; el amor humano si no crece, decrece y puede morir. Por esta razón, así como nace, gracias a la manifestación voluntaria de los integrantes de la pareja, puede también morir si la pareja no lo cultiva con esmero. El amor no muere automáticamente; se le deja morir… 

Un amor que no se actualiza momento a momento, día a día, puede entrar en banca-rota. El amor conyugal puede entrar en banca-rota  

•         cuando la pequeña debilidad se convierte en obstáculo,  

•         cuando el egoísmo se convierte en norma de vida, 

•         cuando la madurez se traduce en un ‘no me provoca’, 

•         cuando la sensibilidad espiritual se emplea para herir, 

•         cuando la agitación y el trabajo destruyen la paz, 

•         cuando la comodidad impide el encuentro. 

El amor conyugal no deberá entrar en banca-rota; la pareja humana puede contar con muchos recursos para recuperarse de una ‘quiebra del amor’, para crecer en el amor,  

si los dos piensan juntos, 

si los dos superan la soledad del egoísmo, 

si los dos sacrifican por el otro su propia libertad, 

si los dos comienzan cada día con un nuevo estilo, 

si los dos comparten el amor y la esperanza, 

si los dos miran en la misma dirección, 

si los dos limpian sus vidas de la rutina…