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Por: Padre Luis Alberto Roballo, C.Ss.R. y Doctora Lucy Cifuentes

El pasaje de la curación del paralítico, en la aparente estrechez de espacio está lleno de detalles y enseñanzas.  La gente ha llenado el espacio y no queda posibilidad de entrar ni salir. Los cuatro portadores de la camilla expresan la voluntad de ayudar a una familia que hace tiempo tiene un enfermito postrado. Seguramente alguno o algunos de los portadores son familiares.  La estratagema de remover una parte de la cubierta de la casa es vista por Jesús como una expresión de fe. Las palabras “Hijo, tus pecados te son perdonados” expresan la cercanía de Jesús al enfermo y dan el diagnóstico de la enfermedad. La orden dada al curado de levantarse y tomar la camilla es sólo consecuencia de la curación realizada por la palabra del Maestro. Jesús le manda volver a su casa, reintegrarse de una manera nueva a su familia. Todos los asistentes son testigos de lo que ha sucedido y el texto termina refiriendo el asombro y, al contrario de las acusaciones de blasfemia, afirman la presencia del poder de Dios,  exclamando: “jamás hemos visto cosa igual”.  

Nos permitimos subrayar en este primer catorce del año dedicado a la vida en familia los siguientes puntos:

1.       Nuestra casa y familia puede sufrir enfermedades y problemas. Son las luces y sombras de toda familia. Con frecuencia necesitamos la solidaridad de las demás personas que nos ayuden para llegar a Jesús, incluso removiendo los falsos techos del respeto humano, del aislamiento, de nuestros temores personales y familiares y de no saber qué hacer. También necesitamos sabiduría para descubrir que hay opiniones y planteamientos de personas y fuerzas opuestas que en vez de ayudarnos a encontrar el camino tratan de desorientarnos e impedirnos seguir el camino del bien.  

2.       El hombre y la mujer de hoy día están en una búsqueda sincera y profunda de una respuesta a los problemas cotidianos y graves de su vida matrimonial y familiar, se les ofrecen perspectivas y propuestas seductoras, pero que en diversa medida comprometen la verdad y la dignidad plena del matrimonio y la familia.

3.       Es claro que el aprendizaje del ser humano se inicia en el entorno familiar. En el medio familiar se aprenden los valores como componente de vida. Por eso calificamos las acciones en términos de valores positivos o negativos según nos parezcan y sean buenos o inaceptables, luces o sombras.

4.       Con preocupación observamos el gran número de familias desintegradas por ausencia de uno de los padres, siendo los pequeños, huérfanos de padres vivos; el padre ausente no asume la responsabilidad en la crianza y educación y considera que con el hecho de brindar a sus hijos la satisfacción de sus necesidades básicas ya han cumplido con el compromiso que adquirieron al formar una familia.

5.       La familia y la iglesia desde su ámbito evangelizador, son la clave en la formación y conformación del individuo como persona social y espiritualmente sana, capaz de mejorar el mundo. Tal es el sentido del matrimonio y del sacramento como alianza matrimonial de los esposos.

6.       Jesús, el Señor de los Milagros tiene el poder para redimirnos del pecado y para eso ha venido como Hijo del hombre. Pero nos pide que nos levantemos, que seamos capaces de retirar los signos del mal y que tengamos el valor de regresar a una casa que sea de verdad una familia que aprenda y enseñe a vivir.