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Por: P. José Silvio Botero, C.Ss.R.

El diario Vanguardia (10 de Mayo 2.021) de Bucaramanga publicaba en la sección ‘Galería’ un artículo con este título. A los padres de familia interesará esta información, pues “muchos padres de familia creen que tan solo con un abrazo y un beso pueden sanar las heridas de sus hijos”. 

De verdad, llama la atención de que  un niño/a no pueda ser feliz. Todos hemos sido creados por Dios para ser felices; a nadie ha creado Dios para ser infeliz. El articulista escribe: “hay nuevas tensiones con las que los niños de hoy deben lidiar; por ejemplo, siempre duele cuando se es el único al que no invitan a una fiesta; aunque siempre ha habido ‘bullies’ (matones) en el colegio, ahora hay que lidiar también con el acoso cibernético”. 

El autor del artículo mencionado recoge  de la psicóloga  Milena Acevedo las ‘cinco señale’ para detectar que un niño/a no es feliz: 

  1. Es demasiado solitario. No se trata de que todos los niños deban ser extrovertidos  y amigables; si su hijo pasa la mayor parte del tiempo solo, se siente incómodo en su compañía, está siempre retraído y malhumorado?. Entonces sí debe preocuparse. 
  2. Hace berrinches. Cuando no atiende las necesidades internas de su hijo, él hace berrinches para llamar su atención. Es la forma de manifestar el enojo; recuerde que  comprarle cosas no es el único deber como padre. 
  3. Miente constantemente. Un niño que no es feliz tenderá  a mentir, oculta sus errores y no cuenta lo que pasa.  Puede suceder que UD.  le esté exigiendo más de lo que el niño puede dar y se siente tentado a ocultar lo que sabe que le molestará a UD.  Los niños cometen errores como parte de su proceso de aprendizaje. 
  4. Se niega a comer. Si su hijo rechaza la comida cuando está sano, es una señal de que está pasando por un estrés tremendo. Tenga cuidado con sus palabras porque las comparaciones, sobre todo por la apariencia de los jóvenes, puede causarle un gran daño. 
  5. No interactúa con UD. Su hijo le habla sin interés?. Responde con monosílabos?. No quiere visitar a los abuelos?. Parece que todo le da igual?.   Entonces su hijo no es un niño feliz. Lo mejor es ser cariñoso y tratar de acercarse sin perder la paciencia.  

    La psicóloga que presentó estas cinco señales, sugiere también unas pistas para tener una victoria fácil: 
  1. Asegúrese de que su niño duerme lo suficiente. 
  2.  Asegúrese de que está comiendo de manera saludable. 
  3. Asegúrese de que está haciendo ejercicio. 
  4. Asegúrese de que se sientan conectados con las personas, incluido UD. 

Desarrolle su auto-estima. Dígale que no se trata de la apariencia física sino de acciones positivas hacia sí mismo y hacia su entorno. 

El desafío para los padres es enseñar a los hijos las habilidades para manejar los obstáculos de la vida, apoyarlos tanto como puedan y, quizás lo más importante de todo, reconocer cuándo podría haber un problema más grave o un problema de salud mental. 

Los padres de familia han sido llamados por el Concilio Vaticano II ‘los primeros maestros de sus hijos’; pero el fenómeno del cambio ha traído una serie de sorpresas a los padres: educar hoy no es fácil. No encontramos con una nueva generación de padres (permisivos) y una nueva generación de hijos (independientes, rebeldes..). 

Es el momento en que los padres de familia deberán buscar asesoría para afrontar el fenómeno del cambio: buscando consejo con psicólogos, participando en las Escuelas de Padres de familia,  leyendo artículos o libros que les brinden orientación y, de manera  muy especial, mediante la oración cristiana de unos padres por sus hijos.