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Por: Novicios, Luis Ángel Abalo (Provincia de Quito) y Reilander Antonio Aldana (Viceprovincia de Caracas).

Cuando se hace referencia a la palabra “martirio”, por lo general evoca el padecimiento, muerte, dolor o sufrimiento de alguien (generalmente conocido como mártir), a causa de defender y creer en una doctrina, especialmente si esta es religiosa; este recuerdo no está del todo lejos en cuanto a lo que nosotros comprendemos como martirio, pues etimológicamente la palabra griega (“μαρτύριον” “martyrion”) significa “ser testimonio” o “ser testigo de algo”. Pero este término solo poseerá esta connotación a partir del siglo II, “cuando los cristianos la usarán para nombrar a quien muere por su religión” (Durán, 2006).

De aquí en adelante se puede decir que mártir es “alguien que ha muerto de una forma particular o, mejor aún, quien con su muerte da testimonio de la vida de Cristo” (Durán, 2006) En consecuencia de esto, podemos señalar que el martirio es una gracia que Dios concede a quienes no les importó derramar hasta su sangre por ser testimonio vivo de lo que creían.

Hoy como siempre, el martirio, real o potencial, es la forma perfecta del seguimiento de Jesús y de la perfección cristiana; esto claramente lo vemos reflejado en todos los mártires a lo largo de la historia de la Iglesia, principalmente dentro de nuestra congregación esto se ha vivido de forma específica; especialmente en aquellos cohermanos que con su vida y acciones han demostrado radicalmente ser testigos de la bondad y de la verdad de Dios en quien creemos. Por lo tanto, el martirio se transforma en la palabra más autentica sin posibilidad de engaño.

Dentro de la infinidad de mártires existentes y que son testimonio para nuestras vidas, queremos destacar al Beato Domingo Metodio Trčka misionero redentorista (1886-1959), quien durante toda su vida se mantuvo firme en su fe en Dios, incluso hasta por encima de la muerte, porque estaba realmente convencido de la verdad en la que creía. Así, el Santo Mártir nos demuestra que está seguro de que ese Dios en quien cree es fuente de vida y vencedor de la muerte.

Una iglesia que se hace mártir

El P. Trcka es para nosotros el mejor ejemplo de una iglesia viva, porque nunca dejó morir su fe, siempre fue un gran testigo de la resurrección. En este sentido, nuestra iglesia latinoamericana necesita seguir siendo esa iglesia que se convierte en “testigo”, que no tiene miedo de profesar su fe y de hacer valer los derechos como la justicia, la igualdad y la libertad, ante aquellos sistemas opresores que cada día acumulan riquezas para ellos mismos, y se aprovechan de los más pobres y abandonados.

En la actualidad hay países donde los cristianos son perseguidos, por ejemplo, China; en cada momento los católicos son objeto de persecución. En un pequeño artículo del diario El Tiempo, nos dice que aproximadamente “12 millones de católicos chinos se debaten entre una Iglesia ‘patriótica’ dependiente del régimen comunista y una Iglesia ‘clandestina’ fiel a Roma”. [1](El Tiempo, 2018)

Con respecto al párrafo anterior, podemos evidenciar que los cristianos al ver que el régimen comunista chino les impedía vivir la fe verdadera, se vieron en la obligación de ser testigos de Cristo desde el silencio y la clandestinidad. Ellos tienen miedo de ser descubiertos, pero la fe y la esperanza en el resucitado, hacen que se conviertan en testigos de la fe verdadera.

Hoy, como fieles católicos necesitamos ser testigos del Señor, por tanto, en nosotros no debe de haber miedo, sino convicción y deseo de ser testigos del resucitado, por eso hay que seguir pidiendo la Gracia de Dios para mantenernos firmes en la fe. De igual manera, el Señor sigue haciendo la invitación a los sacerdotes, seminaristas, fieles y laicos a donar nuestra vida por la construcción del reino de Dios en nuestra sociedad. Asimismo, no podemos convertirnos en una iglesia donde solo vamos a calentar los asientos y nos quedamos “light”.

En la iglesia Latinoamericana podemos encontrar  mártires como Mons. Romero quien defendió a los pobres y les dio la posibilidad a ellos de encontrarse con Jesús; sin embargo, se puede evidenciar en algunas ocasiones, como ya se dijo en el párrafo anterior, que la Iglesia se queda en lo “light”, por lo tanto, como pastores debemos  estar cercanos al pueblo, así como el mártir Metodio Trcka, quién dio testimonio de su fe, y nunca renunció a ella, Trcka entregó su vida y sufrimientos por amor a Dios y a sus hermanos.

Bibliografía

AFP. (2018, 17 de septiembre). “La persecución de la que son víctimas los católicos en China”. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/mundo/asia/los-catolicos-que-son-perseguidos-en-china-269664

 Durán, Norma (2006). “La retórica del martirio y la formación del yo sufriente en la vida de san Felipe de Jesús”. Historia y Grafía, (26), 77-107. [Fecha de Consulta 16 de septiembre de 2021]. ISSN: 1405-0927. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=58922904004