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IV Domingo de Pascua

Comentario social

8 de mayo de 2022

Ciclo C: Jn 10, 27-30

Por: P. Edward Julián Chacón Díaz, C.Ss.R.

La liturgia del IV Domingo de Pascua nos presenta a Cristo como el Buen Pastor que nos conoce por nombre y que cuestiona, por lo mismo, la dimensión masiva de la pastoral de la Iglesia que imposibilita o dificulta las relaciones interpersonales que deberían existir entre los sacerdotes y los fieles y entre éstos. La parábola del Buen Pastor, nos enseña que la amistad es un ingrediente esencial de la pastoral a partir de conocer de cerca y compartir de alguna manera la vida de los demás. Eso es sólo posible en comunidades más pequeñas donde todos se conocen, dialogan, buscan juntos la solución a los problemas.

Puede que estemos menos familiarizados con las metáforas de la oveja y el pastor que aquellos a quienes Jesús les habló. La imagen de Jesús como Buen Pastor y de la comunidad de seguidores como sus ovejas ha perdurado a lo largo de los siglos como imagen primordial en nuestra tradición de fe. Su poder para describir la relación entre Jesús y sus seguidores trasciende la experiencia directa con las ovejas. La imagen nos habla de la protección, seguridad y cuidado que representan los pastores para sus ovejas.

Desde la infancia sentimos la necesidad de seguridad y protección. Para ello es imprescindible descubrir que alguien nos ama y se preocupa por nosotros; que podemos comunicarnos en profundidad con él, conocerlo y hacernos conocer. Ordinariamente encontramos todo esto en la familia. Es más difícil experimentarlo en la sociedad de hoy encerrada en el individualismo e indiferente hacia los problemas de los demás. En la Iglesia la pastoral masiva hace imposible el conocimiento entre los fieles y los sacerdotes, no se puede tener una acogida cordial entre ellos, una convivencia en la que las personas se conocen por nombre, no son anónimas. Una de las causas que hacen que católicos abandonen la Iglesia y pasen a pequeños grupos cristianos o a sectas es precisamente el buscar la posibilidad de relaciones cercanas y de ayuda mutua que esos grupos ofrecen por lo reducido del número y por contar con líderes que conocen personalmente a sus miembros

El Evangelio de hoy habla con fuerza de la familiaridad y la intimidad entre Jesús y sus discípulos, expresada en reconocer y conocer la voz del otro. El Evangelio de hoy habla también de la relación entre Jesús y el Padre. En el Evangelio de Juan, Jesús se identifica tan estrechamente con el Padre que nos dice que son uno, no solo cercanos, sino realmente uno. Conocer a Jesús es conocer al Padre. Jesús no sólo nos acerca al Padre, Jesús nos pone directamente en contacto con Dios Padre, eliminando toda distancia entre nosotros. Nuestra relación con Jesús es una invitación a compartir la vida de Dios.

Finalmente, tomemos conciencia de la dimensión comunitaria de la vida cristiana. Recordemos que Cristo, Buen Pastor, nos acompaña en todos los momentos, nos conoce personalmente, nos ama. Nos pide que reunidos con otros creyentes nos expresemos mutuamente eso que el Buen Pastor tiene con nosotros: cercanía, empatía, amor, solidaridad. Para ello debemos tener abierto nuestro corazón para escuchar la voz de Jesús y la disponibilidad para seguirlo con la certeza de que él nos acompaña siempre aun en medio de la oscuridad de situaciones difíciles.