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XIII Domingo del Tiempo Ordinario

Comentario social

27 de junio de 2021

Ciclo B: Mc 5,21-43

Por: P. Edward Julián Chacón Díaz, C.Ss.R

Domingo 27 de junio y XIII del tiempo Ordinario, los Redentoristas celebramos la festividad de nuestra Madre del Perpetuo Socorro, quisiera relacionar las lecturas de este día con la espiritualidad mariana, ya que sin duda tanto en el Evangelio como en la devoción citada inicialmente hay un fuerte protagonismo de la mujer: la Virgen María, la hemorroísa y la hija de Jairo.

A pesar de ciertas actitudes excluyentes de nuestra sociedad, en los últimos años se ha tomado una conciencia más social del papel y la dignidad de la mujer en las diferentes instituciones de la sociedad incluyendo la Iglesia. Respecto a lo anterior el Papa Francisco en Evangelii Gaudium señala: “La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones” (EG, 103).

La mujer es pedagoga de la fe. La experiencia cristiana comienza en las familias gracias a nuestras madres, abuelas, hermanas o tías. Incluso en el icono del Perpetuo Socorro se evidencia la presencia femenina que nos muestra el camino a Jesucristo. El relato del Evangelio de este día no es ajeno a esta circunstancia y nos ofrece el encuentro del Señor Jesús con dos mujeres.

Sin embargo, desde un contexto exegético la figura femenina de la mujer hemorroisa y la hija de Jairo representan dos realidades diferentes: la hemorroísa está representando la sinagoga y la niña la Iglesia, así muestra como la llegada de Jesús transforma dejándose ver también como en el encuentro con la primera cuando va de camino a la segunda se va proporcionando esta maravillosa planificación de la comunidad naciente. La mujer va al encuentro de Jesús, Jairo va al encuentro de Jesús, es decir es la necesidad de relación con este Dios cuando se da el encuentro, a una manera de Kénosis (abajamiento de Dios) donde este se muestra deseoso de entregar su favor, es pues Él, quien suscita el encuentro.

Para algunos biblistas el relato de la mujer enferma está incluido en el de la hija de Jairo con la finalidad de ilustrar como la fe debe madurar hasta llegar al desapego del mundo, de los prejuicios y de los miedos. En estas dos mujeres se muestra el poder de la fe que permite que la comunidad y el hombre se muestre necesitado de Dios y confíen plenamente en Jesús por medio de la fe y es necesario que en la confianza crea que ese apoyo o esa ayuda llegara a pesar de lo largo de la prueba.

Finalmente, en los otros textos de la liturgia dominical (Sab. 1, 13 – 15ss y 2Cor 8, 7ss) nos enseñan que de Dios siempre derivará la bondad. La enfermedad y la consecuencia son fruto del mal, que es contrario al plan divino. En medio de las diferentes asversidades es necesario la fe como luz que disipa las “tinieblas de la dificultad”. Al reconocer a María como Perpetuo Socorro, reconocemos a un Dios que viene en nuestro auxilio. Y María, icono de amor nos enseña a Jesucristo a quien debemos reconocer la misericordia del Padre, quien quiere transformar la vida y la historia del ser humano.