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Por: P. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

No es necesario argumentar demasiado para constatar el hecho social de la cantidad de fracasos de pareja en nuestro tiempo; basta mirar las estadísticas, asomarse a la ventana de los medios de comunicación, etc. Si nos preguntamos por las causas del fracaso conyugal las encontramos muy diversas: de una parte, ha caído el muro institucional que salvaguardaba el compromiso de pareja; la alianza conyugal ha quedado a merced de la buena  voluntad de los contrayentes; de otra parte, el varón tiene miedo a compromisos definitivos y la mujer se aprovecha de la coyuntura presente de la liberación femenina para reivindicarse del dominio machista de muchos siglos. 

Éstas son solo unas de esas frases inoportunas, imprudentes, que pronunciamos  en un momento de cólera, de disgusto; si por caso las empleamos alguna vez, será el momento de pedir una excusa, perdón.  

  • 1. ‘Siempre’  – ‘Nunca’. ‘Siempre llegas tarde’. ‘Nunca me escuchas’. Son expresiones absolutistas que generalizan una determinada conducta; En vez de hacer una afirmación rotunda, será mejor hacer una pregunta: ‘por qué llegaste tarde hoy?’. ‘Escúchame un momento’. 
  • 2. ‘Engordaste?. Te veo cachetona y la ropa no te queda igual que antes’. Hacer esta afirmación es igual a decirle ‘te veo mal’, cosa que a una mujer le cae mal. Sería oportuno buscar la forma de decirle un piropo que sin duda le agradará. 
  • 3. ‘Si de verdad me quisieras…. harías….’. Es señal de que pides algo que incomoda a la otra persona. Conviene que  los esposos conozcan mutuamente sus gustos, hobys, o aquellas cosas que no agradan. 
  • 4. ‘Ojalá te fueras y no estuvieras aquí’. Esto significa devaluar a la persona del otro/a. Valorarse mutuamente es apreciar la elección hecha del otro. Un desprecio hiere profundamente. 
  • 5. ‘Eres un ….’ (palabra ofensiva). A esto habría que responder: ‘lo que dijiste me lastima’. También se podría decir: ‘cuando estés tranquilo/a, hablamos’. 
  • 6. ‘El esposo de mi amiga siempre…. y tú no’. Las comparaciones son odiosas; pueden acomplejar a la persona. 

A estas expresiones desaconsejadas se debe añadir como  elementos, que crean también dificultad dentro de la pareja, que bloquean  la comunicación: el ‘lenguaje verbal’  y  el ‘no verbal’. Las expresiones verbales que incomodan son muchas; algunas de ellas: el espíritu de contradicción, respuestas ásperas, humor hiriente, corregir en público, etc. 

Entre las expresiones no verbales: el mutismo, la actitud de apatía, el engreimiento, escuchar solo lo que uno quiere, la inestabilidad del carácter, las actitudes amenazantes, despreocupación para conocer valores y necesidades ajenas, etc.          

No siempre es fácil cultivar una buena relación; pero ‘querer es poder’, dice el adagio popular. F. Burton Howard  decía  del matrimonio: ‘si quieres que algo dure para siempre, cuídalo como un tesoro’.