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XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Comentario bíblico

10 de octubre de 2021

Ciclo B: Mc. 10, 17– 30

Por: P. Luis Alberto Roballo Lozano, C.Ss.R.

El hombre rico (Mt 19, 16-26; Lc 18, 18-27).17Al salir Jesús de camino, un hombre corrió a preguntarle, arrodillándose ante él: «Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para alcanzar la vida eterna?» 18Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? El único bueno es Dios. 19Ya conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre». 20Él dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud». 21Jesús lo miró con amor y le dijo: «Te queda una cosa por hacer: Anda, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme». 22Al oír esto, el hombre se fue muy triste, porque tenía muchos bienes.

23Jesús miró alrededor y dijo a sus discípulos: «¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!». 24Los discípulos se quedaron asombrados ante estas palabras. Pero Jesús les repitió: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios». 26Ellos, más asombrados todavía, se decían: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». 27Jesús los miró y les dijo: «Para los hombres esto es imposible; ¡pero no para Dios, pues para Dios todo es posible!».

La inversión del pobre (Mt 19, 27-30; Lc 18, 28-30).28Entonces Pedro le dijo: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». 29Jesús dijo: «Les aseguro que nadie deja casa, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras por mí o por el evangelio, 30que no reciba el ciento por uno ya en este mundo, en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones, y en el siglo venidero, la vida eterna».

Hablar de negocios es un tema universal y común a toda clase de personas y culturas. Y hablar de pobres y ricos es un tema que puede generar trabajo, discusiones, desacuerdos, guerras, planes estratégicos y todo tipo de injusticias o mejoría en el mundo en que vivimos.

El pasaje de Marcos que nos ocupa aborda de manera más directa, descomplicada y definitiva el tema de los negocios y los espinosos temas de la riqueza y la pobreza.

De manera muy breve subrayamos las palabras del texto:

  1. Jesús está de camino y comparte con sus discípulos. Para hacer honor a la actual insistencia de la pastoral, ejercita la sinodalidad. Ha permanecido en Galilea y, pasando al otro lado del Jordán, inicia su Ministerio en Judea (cfr. Mc 10, 1).
  2.  La escena se centra en un episodio del que se prevé va a resultar algo muy importante pues se acerca un hombre al que Mateo presenta como joven (Mt 19,20) y Lucas como distinguido (Lc 18, 18). No interfiere en la marcha del maestro pero sí expresa su profundo respeto y veneración, y con su gesto lo detiene un momento y con una acción muy veloz le rinde un homenaje religioso[1].
  3. El distinguido joven abre un diálogo muy directo, respetuoso y serio: «Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para alcanzar la vida eterna?». Así expresa que está consciente, de saber con quién se ha encontrado y a quién está dirigiendo su atención. Pero también le dice sin dudar cuál es su principal interés en aquel encuentro que considera el más importante de su vida
  4. Jesús se ha presentado como el camino, la verdad y la vida y queda claro que el joven lo ha identificado como el enviado de Dios que es el único bueno. Se resiste a que lo llamen bueno pero también queda claro que desde el Sinaí hasta las fórmulas litúrgicas actuales el encuentro con Jesús es el encuentro con quien refleja al Dios bueno.   
  5. El joven, que tiene abundancia de bienes materiales le pregunta por el negocio que le interesa, más allá de la administración de su patrimonio, y consciente de haber encontrado en su camino la bondad de Dios. Lo que le interesa es  cómo obtener la vida eterna y cómo lograrlo.
  6. Jesús anima el diálogo. No duda que su interlocutor conoce la primera tabla de la ley y que la ha entendido al mencionarlo como maestro bueno. Sin duda Dios cuenta en su vida.Y luego hace un brevísimo repaso de la segunda tabla y en pocas palabras expone toda la ética mosaica.
  7. La respuesta del joven es breve y contundente: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud»[2].
  8. Solamente aquí, Marcos nos regala el detalle estupendo: Jesús lo miró con amor. Es un detalle de especial ternura. La fuerza de aquella mirada y la energía de aquel amor invitan a acoger la novedad que aquel hombre correcto a carta cabal había percibido de manera vaga y ahora siente como una propuesta explícita[3].
  9. La respuesta de Jesús es una propuesta bien balanceada que indica dos polos de acción radical llamada a cambiar la vida, para llevarla a su plenitud: « Anda, vende… y, ven y sígueme»[4].
  10. La escena que creció en intensidad se esfumó de manera rápida: Al oír esto, el hombre se fue muy triste, porque tenía muchos bienes. Se le abona que, fiel a sus negocios, seguramente siguió siendo fiel observante de la ley mosaica y un próspero israelita del que no volvemos a saber. Pero ante la propuesta de un negocio diferente y que le permitiera entrar en el carril de la vida eterna, que mencionó inicialmente, se cerró a la rueda de negocios. Nos da la impresión de que la prisa que manejan los ejecutivos y hombres de negocios le impidió darse cuenta del negocio muy diferente que le planteaba Jesús. Entendió muy rápidamente lo complicado del va y vende y no tuvo el tiempo para experimentar el ven y sígueme. El mismo tema volverá a aparecer en las parábolas de la perla preciosa y del tesoro escondido en el campo (Mt 13, 44-46).
  11. El pasaje que comentamos termina con dos escenas que, siendo diferentes,  están conectadas con el encuentro del joven rico con Jesús. La primera centrada en la incompatibilidad de servir a Dios y al dinero y la segunda introducida por la pregunta, hecha, desde la pobreza por los seguidores de Jesús que se ponen a calcular la recompensa de quienes lo han dejado todo por seguir a Jesús. La respuesta hace un rápido inventario de bienes, servicios y situaciones familiares y responde con unos cálculos que dejan perplejo a más de un contador, a más de un revisor fiscal. Lo del ciento por uno suena más a parábola de la semilla sembrada en el campo que a rendimiento de bienes y capitales. Pero dejará tranquilo a Pedro y sus compañeros y es campo de experiencia de los esenios, monjes de Qumran, y lo será de Antonio del desierto y la nube de monasterios cristianos de los primeros siglos, la asumirán Benito de Nursia, Francisco de Asís y su contemporánea Clara. Servirá de inspiración para legiones de laicos, eclesiásticos, religiosos y misioneros en todos los tiempos y también en el nuestro.
  1. Concluimos este ensayo bíblico con una consideración muy frecuente en las Cristologías de todos los tiempos pero especialmente del posconcilio: Jesús es el Mesías de los pobres. Y se le ve frecuentemente con ellos (indigentes, enfermos, extranjeros, pecadores, etc). Las bienaventuranzas prometen la dicha a los pobres, a los hambrientos, a aquellos que lloran. En su pasión, igual que el Siervo sufriente (Is 53), Jesús comparte el sufrimiento y la humillación de los más pobres, libremente y sin deseos de venganza. Después de Pascua, los primeros cristianos ponen sus bienes en común para que nadie tenga necesidad (Hch 2,44-4). Estamos muy lejos de las polémicas sociales y políticas centradas en las luchas entre ricos y pobres. Pero sí estamos en un campo básico para entender y vivir el mensaje de Cristo. En definitiva, ser pobre y tener conciencia de pobre evangélico es el mejor negocio para calmar los afanes de esta vida y, paradójicamente, es el precio más aproximado y seguro que se paga por la vida eterna[5].

Buga, 30 de septiembre de 2021, San Jerónimo.


[1] Matthew Henry. Commentary. Tomado de BibleWorks 10

[2] Il Vangelo di Marco, en Lectio Divina per la vita quotidiana, vol 7, a cura di Giorgio Zevini e Pier Giordano Cabra,         Queriniana, Brescia, 2012, pp. 288 ss.

[3] Maximilian Zerwick, S.J. & Mary Grosvenor (2010). A Grammatical Analysis of the Greek New Testament. Gregorian     & Biblical Press (GBP), Roma. Y BibleWorks 10, Software for Biblical Exegesis and Research, Norfolk, Virginia.

[4] Maximilian Zerwick, etc. l.c

[5] JACQUES BONNET, etc. (dir.), Pobre, en 50 palabras de la Biblia, Cuadernos Bíblicos, 123, p. 43, Ed. Verbo Divino, Estella, 2005.