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XIII Domingo del Tiempo Ordinario

Comentario bíblico

27 de junio de 2021

Ciclo B: Mc 5,21-43

Por: P. Jesús María Ortiz Orozco, C.Ss.R

Celebrar la Eucaristía nos confronta con la Palabra de Dios. De ahí la importancia de reflexionar sobre los pasajes bíblicos que la liturgia nos presenta. En este domingo se hará un comentario del relato de Mc 5,21-43.

Estructura literaria

El texto de Mc 5,21-43 expone el episodio de la sanación o la “resurrección” de la hija de Jairo. Este relato es interrumpido por la sanación de la mujer que sufría flujo de sangre. En este sentido, su estructura literaria está organizada en tres partes:

  • Jesús responde de modo positivo a la súplica de Jairo, quien pide la sanación de su hija (Mc 5,21-24).
  • Jesús sana a la mujer que llevaba doce años enferma de flujo de sangre (Mc 5,25-34).
  • Jesús sana (resucita) a la hija de Jairo (Mc 5,35-43).

Como puede observarse en este esquema, se destaca el protagonismo de varios personajes, sobre todo el de Jesús. Por eso, conviene resaltar el papel que tiene cada uno de ellos.

Personajes del relato

  • Jesús

Es el protagonista principal, ya que la trama gira en torno a Él, al realizar los dos milagros. El evangelista San Marcos da a conocer la actividad sanadora de Jesús, la cual se desarrolla geográficamente tanto en territorio judío como en territorio pagano:

– En Galilea: expulsa de un hombre un espíritu inmundo (Mc 1,21b-28); sana a la suegra de Simón (1,29-31); sana a la hemorroísa y devuelve la vida a la hija de Jairo (Mc 5,21-34).

– En lugares indeterminados: sana a un leproso (Mc 1,39-45) y a un niño epiléptico (Mc 9,14-29).

– En Judea: sana a un ciego (Mc 8,22-26).

– En la región de los gerasenos: sana a un hombre, expulsándole una legión de demonios (Mc 5,1-20).

– En Tiro: libera de un espíritu inmundo a la hija de la sirofenicia, (Mc 7,24-30).

– En la orilla este del mar de Galilea: sana a un sordo y tartamudo (Mc 7,31-37).

– En Jericó: sana a otro ciego (Mc 10,46-52).

Jesús es el personaje principal porque actúa a favor de Jairo, de la mujer hemorroísa y de la niña que había muerto según la gente, pero que dormía según Jesús.

El actuar de Jesús en los dos episodios se evidencia en la escucha; atiende las palabras de Jairo y responde al gesto de una mujer que busca ser sanada, no importa el momento, para atender y escuchar sus experiencias de muerte, no importa la posición social que ocupe, el prestigio de un jefe de una sinagoga o una mujer considerada impura por su entorno social, no importa el tipo de enfermedad que enfrente la doliente, ni siquiera si está experimentando la misma muerte, no interesa si la persona que sufre interviene directamente o a través de un familiar, o incluso si lo hace sin su consentimiento.

  • Jairo

Su nombre es pronunciado una sola vez (Mc 5,22), mientras que la mención de su ocupación es la manera de identificarlo con mayor frecuencia (Mc 5,22.35.36.38). Se destaca por su fe, la misma que lo llevó a buscar a Jesús y que, ante su presencia, cayó a sus pies (Mc 5,22). Su característica principal es su rol religioso en el entorno del relato. Por eso, el narrador insiste en que es jefe de la sinagoga.

En el evangelio de Marcos la mayoría de las autoridades religiosas no creen ni aceptan que Jesús es el Hijo de Dios (Mc 2,6-7; 3,2.6.22; 8,1; 10,2; 12,13), Jairo se presenta como una excepción.

 Más que su posición religiosa en medio de su entorno social, el papel de Jairo en el relato es el de un padre, quien, como otros miembros de su comunidad, se reconoce necesitado de ayuda y suplica a Jesús por el bienestar de su hija. Jairo es capaz de desconocer su estatus y humillarse a los pies de Jesús.

  • La hija de Jairo

Es un personaje pasivo; el narrador la presenta enferma, muerta y volviendo a la vida. Gracias a la fe de su padre, Jesús la visita, la toma de la mano y le dice: “Talithá kum” que significa: “Contigo hablo, niña, levántate” (Mc 5,41). De este modo, ella logra reincorporarse a su vida cotidiana.

  • La mujer hemorroísa

Esta mujer no había encontrado remedio a su enfermedad en la medicina; más bien, su situación económica se había agravado: “Había sufrido mucho por obra de muchos médicos y se había gastado todo lo que tenía sin aprovecharle nada, sino más bien poniéndose peor” (Mc 5,25). Atreviéndose a tocar a Jesús en contra de la ley, recupera su salud. La mujer, según el narrador, tiene fe en Jesús. Ha escuchado hablar de él y cree que sólo con tocar su manto puede salvarse.

Enseñanza práctica

Después del comentario bíblico de Mc 5,21-46, se puede afirmar que las dos sanaciones tienen como trasfondo la fe de Jairo (“No temas; basta que tengas fe”) y la fe de la mujer que padecía flujo de sangre “Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y con salud”. Ante esta fe se evidencia la respuesta positiva de Jesús, quien les concede lo que buscan.

En estos momentos nos ha correspondido vivir una situación compleja por causa de la pandemia, que está generando tristeza, angustia, dolor, enfermedad y muerte. Los ejemplos de los creyentes que hemos encontrado en Mc 5,21-46 nos ayudan a seguir perseverando en la fe y en la esperanza cristiana. Jesús nos puede ayudar a superar esta emergencia sanitaria.

La fe nos permite experimentar la sanación y la salvación, así como les sucedió a las dos mujeres presentadas hoy por Marcos. Por consiguiente, no tengamos miedo, pero sí comprometámonos a seguir orando y a cuidarnos unos a otros para detener la propagación del Covid-19.

Concluyamos este comentario mencionando a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro y cuya fiesta celebramos hoy, 27 de junio. María es ejemplo perfecto de fe, reconocida por su pariente Isabel cuando le dijo: “¡Dichosa tú que has creído, porque ahora se cumplirá todo lo que te fue anunciado de parte del Señor!” (Lc 1,45).