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III Domingo de Cuaresma

Comentario dominical

20 de marzo de 2022

Ciclo CLc 13, 1 – 9

Por: P. Víctor Chacón Huertas, C.Ss.R. (Redentoristas de España)

Ésta será la disyuntiva ante la que Jesús nos ponga este domingo. La conversión debe estar en la raíz de nuestra vida cristiana, y debe periódicamente actualizarse. De lo contrario, el tiempo y nuestra dejadez y tendencia a la comodidad harán su mella. Aún recordamos con emoción y agradecimiento el gran ejemplo de nuestro Pontífice emérito, Benedicto XVI, que en el corazón de esta Cuaresma nos ha recordado lo esencial de la vida cristiana: servir siempre; vivir desde la humildad; no apegarse jamás al poder o a la soberbia de creerse protagonistas indispensables. La Iglesia, al igual que la barca de Pedro, avanzan por la historia manejadas silenciosa y delicadamente por Dios, aunque a veces armemos tanto escándalo los pasajeros de abordo. El protagonista es siempre él. Veamos con detenimiento algunas claves de la Palabra de este domingo:

1) “¡Descálzate y disponte!” Este parece el mensaje que Dios deja a un Moisés que actúa movido primero por la curiosidad: “Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable”; y luego por el temor y la duda: “Moisés se tapó la cara temeroso de ver a Dios” y luego: “Si me preguntan cómo te llamas ¿qué les respondo?”. Es la vocación de Moisés. Es consolador ver cómo también uno de los grandes personajes de Israel se siente descolocado y desbordado por la presencia de Dios en su vida y por la misión que le confía. En este fragmento que hemos leído sólo aparece la primera de las objeciones que Moisés hace a Dios, la de saber su nombre, pero son ¡hasta cinco! Las veces que Moisés cuestionará a Dios o tratará de hacer que envíe a otro, que él no vale para esta misión. La llamada de Dios no podía ser más sugerente y significativa: “Descálzate, pues el sitio que pisas es terreno sagrado”. Quita las muchas cosas que sobran en tu vida, que estorban a tu fe, que no dejan prioridad a Dios. ¡Quítalas! Descálzate tú también.

2) “El que se cree seguro, cuidado no caiga”. Es la genial advertencia de Pablo a los Corintios: “Cuidado, cuidadito hermanos que es muy fácil patinar si no estamos centrados en Dios”. Algo así podría ser lo que Pablo dijera hoy, con un poco de humor. Y antes de la advertencia les recuerda la obra buena de Dios para con TODOS, este “todos” resuena especialmente en la lectura: “todos estuvieron bajo la nube, todos atravesaron el mar, y todos fueron bautizados, y todos comieron el mismo alimento…. Y todos bebieron la misma bebida espiritual” pues bebían de Cristo, que era y es para todos. Pero, dice la lectura, “la mayoría de ellos no agradaron a Dios” según apunta, por haber codiciado el mal, por vivir desde la protesta contra Dios y su enviado. Por no saber confiar más allá de sí mismos. Por eso, “el que se cree seguro cuidado no caiga”. O según un proverbio chino “los espíritus fuertes no deben dar zancadas más largas que sus piernas, podrían caerse”.

3) “Convertirse o morir” no hay otra alternativa según Jesús. Ya que “si no os convertís, todos pereceréis lo mismo” por dos veces lo señala Jesús a un grupo de judíos dispuestos a recordar bien la “culpa ajena”. Jesús les pide que se dejen de acusar a nadie y de mirar el pecado en la gente de otros pueblos, y que comiencen a mirarse ellos por dentro. La parábola de la higuera es un maravilloso canto a la misericordia de Dios, conecta perfectamente con el Salmo recitado (102): “Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura”. Quizás sea momento de dejar a Dios que nos cure y nos cuide, de ponernos en sus manos, y acogernos a su misericordia. El principio de la conversión es el arrepentimiento, pues quién piensa que su vida ya es formidable ¿Cómo y qué cambiará en ella? Podéis estar tranquilos, estamos en las manos del mejor “mecánico”.