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Por: P. José Silvio Botero G., C.Ss.R.

Obsérvese que el título de esta reflexión está escrito entre interrogantes para poner de presente que no es una afirmación rotunda, sino una invitación a repensar con ayuda de los  cambios que se están operando, tanto en el estudio de la teología del matrimonio, como en lo establecido por Nuevo Código de Derecho Canónico y la renovación que el Concilio Vaticano II sugirió, renovación que continúa en marcha.  

Hay unos elementos que dan pie para avanzar algunas hipótesis:  

  1. La Comisión Teológica Internacional propuso en 1.977 la revisión del concepto de consumación física del matrimonio y del concepto de indisolubilidad. 
  2. El Nuevo Código de Derecho Canónico cambió el término de contrato por el de ‘alianza’ (canon 1.055,1). 
  3. Varios canonistas y juristas han propuesto la reformulación del canon 1.060 –el matrimonio goza del favor del derecho– por ‘el favor de la persona’, es decir que prevalezca la persona humana sobre el derecho
  4. Algunos escrituristas han sugerido dar prioridad al término bíblico ‘fidelidad’ sobre el vocablo jurídico de  ‘indisolubilidad’. 
  5. Algunos teólogos han propuesto que en vez de hablar de consumación física del matrimonio, se hable de ‘consumación existencial’ del mismo. 
  6. Algunos teólogos y juristas han propuesto a partir de la ‘analogía’ entre el sacramento de la Penitencia y el Matrimonio, como el primero es ‘reiterable’, ¿podrá también el matrimonio podrá ser ‘reiterable’?. 
  7. La Rota Romana, el Supremo Tribunal de la iglesia, ha aumentado el número de causales de nulidad del matrimonio y ha aceptado ‘la muerte del amor conyugal’ como una causal de nulidad. 
  8. Otros teólogos han comenzado a reflexionar sobre ‘el fracaso conyugal’.  
  9. El Nuevo Código de Derecho Canónico abrió las puertas a los laicos competentes para participar en los tribunales eclesiásticos en materia matrimonial dada su experiencia de vida conyugal y familiar (canon 1.421,2). 

Un canonista español –J. M. Lahidalga- propuso dos formas de considerar la nulidad del matrimonio: declaración de nulidad ‘ex tunc’, es decir, cuando la causal de nulidad aparece ya desde el momento de la celebración del matrimonio, y ‘ex nunc’, es decir, ‘desde ahora’, que sería una declaración de nulidad o de inexistencia del matrimonio cuando se comprueba el hecho de un fracaso irremediable del matrimonio.  


Estos 10 elementos hacen pensar en la posibilidad de una mayor apertura dentro de la legislación eclesiástica del matrimonio. De hecho, 3 Obispos alemanes en una Carta Pastoral Colectiva admitieron a los divorciados a la recepción del Sacramento de la Eucaristía si se cumplen cinco condiciones. 


De otra parte, algunos teólogos se preguntan ¿por qué a una persona que ha fracasado en el matrimonio y no ha podido demostrar la nulidad, no se le permite casarse de nuevo, teniendo en cuenta que la vocación al matrimonio viene desde el nacimiento?. ¿Por qué se le impide realizar su vocación al matrimonio, máxime si es el caso del ‘cónyuge inocentemente o injustamente abandonado’?. 


El Sínodo de Obispos reunido en 1.980 para tratar sobre la familia, al final de las sesiones envió al Papa Juan Pablo II ’43 Proposiciones’ o insinuaciones; una de ellas (la Proposición n. 14) sugería que “la Iglesia Católica Latina aprenda de la Iglesia Ortodoxa-Oriental la actitud de la misericordia para hacerla más efectiva en la pastoral”. 

Es de esperar que la misericordia, que la iglesia ha acogido en varios documentos del Magisterio Eclesiástico, se haga efectiva también en favor de  muchas parejas de esposos en dificultad, teniendo en cuenta que ‘el matrimonio no es indestructible’; está llamado a la fidelidad.