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VI Domingo del Tiempo Ordinario

Comentario dominical

13 de febrero de 2022

Ciclo C: Lc. 6, 17.20 – 26

Por: P. Ramiro Bustamante Trujillo, C.Ss.R.

¿Cómo entiende el mundo de hoy la felicidad?

Es un hecho real que todo ser humano quiere la felicidad. Entonces busca la manera de conseguirla, conforme a lo que cada uno entiende por ella. Y la entiende como: riqueza y dinero, éxito y posición social, seguridad y amor, poder y dominio, sexo y placer, etc.

Jesús hace una nueva propuesta.

Jesús propone un camino seguro de felicidad, aunque nuevo y paradójico. Las bienaventuranzas constituyen la página más revolucionaria del evangelio porque en ellas establece Jesús una inversión total de los criterios humanos respecto de la felicidad. ¨

Él declara felices, porque poseen el Reino de Dios ya ahora y no sólo en la otra vida, a cuantos el mundo tiene por infelices.

¿Quién entiende las bienaventuranzas?

Nadie antes de Cristo había hecho semejantes afirmaciones. Tan paradójicas son las bienaventuranzas que solamente las entiende quien las vive y las practica, como hizo Jesús.   

¿Qué son las bienaventuranzas?

  • Son un compendio del evangelio de Jesús.
  • Son la proclamación de las actitudes básicas para ser discípulo de Jesús.
  • Son toda una declaración de principios evangélicos.
  • Son una carta magna para quien quiere seguir a Jesús.
  • Son el programa a seguir en nuestra vida para vivir el evangelio.
  • Son el examen al que hemos de remitirnos para calificarnos como cristianos.
  • Son un compromiso personal y efectivo con la pobreza y el sufrimiento humano.
  • Son la proclamación de la Buena Nueva de salvación.

Las bienaventuranzas no son:

  • Espiritualismo desencarnado.
  • Pacifismo alienante.
  • Resignación fatalista.

¿Qué hace Jesús al presentar esta nueva propuesta?

Trastorna los criterios existentes hasta el presente. El juicio de Cristo sobre la riqueza y la pobreza, sobre los grandes y los humildes, sobre los que sufren y son perseguidos por la justicia, no concuerda con la ideología de los hijos de este mundo. Son incomprendidos los que tratan de identificarse con el mensaje de las bienaventuranzas.

¿Qué nos presentan las bienaventuranzas?

Más que ofrecernos unos determinados estamentos de la sociedad o situaciones sociales de los individuos, las bienaventuranzas nos presentan una serie de actitudes ideales para recibir el Evangelio del Reino. Todos los que se identifican con estas actitudes están a punto para entrar, o ya han entrado, en el Reino.

¿A qué nos comprometen las bienaventuranzas?

Nos comprometen a trabajar, según su espíritu, a partir de situaciones reales y encarnadas. Se trata de personas:

  • que viven la pobreza evangélica,
  • que practican la misericordia,
  • que trabajan por la paz,
  • que se comprometen a fondo con la justicia del Reino, sin detenerse ante el temor a ser incomprendidos o perseguidos.

¿Es posible la felicidad según las bienaventuranzas?

Jesús nos ha indicado un camino múltiple hacia la verdadera felicidad. Para Jesús son bienaventurados los que lloran, los perseguidos, los pobres, los que tienen que soportar injusticias. Por tanto, el camino hacia la verdadera felicidad no excluye las experiencias negativas de la vida.

 Con las bienaventuranzas Jesús presenta una visión de conjunto de nuestra vida tal como es, y nos indica un camino para llegar a ser felices incluso en medio de las dificultades de la vida.

 La vida no es siempre éxito y felicidad exterior: perdemos a seres queridos, se nos escapan algunas oportunidades. Solo experimenta verdadera alegría el que también permite el sentimiento de tristeza. Quien reprime todos los sentimientos negativos se quedará sin alegría.

Jesús nos presenta una felicidad no de diversión y entretenimiento superficial. No una felicidad rápida y barata, sino una felicidad que es posible en la realidad de nuestra vida.

Oración:

Señor Jesús,danos la fuerza para superar las dificultades. Ayúdanos a no dejarnos seducir por la fascinación del mundo moderno. Que busquemossolo en tu Reino la verdadera felicidad. Esa felicidad que le da sentido evangélico a nuestra vida. Amén.

Reflexión tomada de:

  • Anselm Grüm, en “El libro de las respuestas”.
  • B. Caballero, en “Las fuentes de la palabra”.