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XV Domingo del Tiempo Ordinario

Comentario bíblico

11 de julio de 2021

Ciclo B: Mc 6, 7-13

Por: P. Luis Alberto Roballo Lozano, C.Ss.R

Preparación y envío de los doce discípulos (Mt 10, 5-39; Lc 9, 1-6).Recorrió después las aldeas del contorno enseñando. 7Llamó a los doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. 8Les ordenó que, aparte de un bastón, no llevasen nada para el camino: ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja; 9que fueran calzados con sandalias, pero que no llevaran dos túnicas. 10También les dijo: “Quédense en la casa en que entren hasta que dejen aquel lugar; 11y si no los reciben ni los escuchan, al salir de allí sacudan el polvo de sus pies en testimonio contra ellos”. 12Ellos se fueron a predicar que se convirtieran; 13echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Todo el Evangelio de Marcos es desconcertante y también lo es este pasaje.

Que Jesús venga a predicar la salvación, que envíe a sus apóstoles a continuar esa obra y que la Evangelización sea una de las obras preferenciales que echa a caminar, no nos parecen temas novedosos.

Juan el Bautista predica el bautismo y la conversión y de esa manera prepara el camino a Jesús que anunciará el Reino de Dios. Este es propiamente el mensaje que presenta el Maestro.

Este Reino de Dios, anunciado por Cristo, aparece claramente expuesto en textos como las Bienaventuranzas (Mt 5, 1-12; Lc 6, 20-26) y las Parábolas (Mt 13, 1-51 y paralelos en Lucas y Marcos).

Hay una serie de narraciones que se entrelazan con la predicación del Reino en la vida pública de Jesús y el de la llamada y envío de los discípulos y más exactamente de los primeros doce. Es el contenido del pasaje que estamos comentando.

Por primera vez Jesús envía a los doce discípulos y los envía de dos en dos con una misión muy definida y con unas consignas de comportamiento explícitas. La breve narración de esta misión nos informa de los resultados de la primera campaña cumplida por los apóstoles.

En esta ocasión, nos concretamos a algunos detalles del texto de Marcos:

1. El envío de dos en dos. Que sean doce no es casual y simboliza a Israel con sus doce tribus, dispuesta a formar un nuevo pueblo[1]. Marcos registra la orden de Jesús a sus apóstoles de ir de dos en dos. Diversos autores encuentran dos motivos en esta orden. El primero es jurídico pues presenta el apostolado como un testimonio contra el poder del mal. Todo testimonio requería dos testigos[2]. Un segundo motivo es sociológico: el apostolado es una realidad comunitaria,incluso en el caso de ser cumplida por pocas personas. Se recibe la misión de una comunidad y se actúa en su nombre. Las apropiaciones personalísticas quedan deslegitimadas y de igual manera los navegantes solitarios. El número dos expresa pluralidad y hace referencia a un “nosotros”. Cristo enseña a sus apóstoles a asociarse y a perstarse ayuda y a pedir apoyo[3].

2. El objetivo específico de la primera misión de los apóstoles según Marcos. Se concreta en el poder que reciben de su Maestro sobre los espíritus inmundos. Nos encontramos por tanto frente al trabajo de exorcistas. Coincide este objetivo con la actividad de Jesús en los relatos de Marcos. Por supuesto surge la pregunta de si es todo el contenido del Evangelio o es su presupuesto inicial. Documentos tan actuales como Evangelii Gaudium no parecen dar espacio a esta acción de exorcizar el mal y más bien asistimos a una especie de celebración festiva[4]. El citado documento afirma que la evangelización comporta necesariamente la conversión o cambio de rumbo: “Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una «simple administración». Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un «estado permanente de misión»”[5].

3. La dotación de los apóstoles. En los Evangelios la dotación de los apóstoles es acorde, en cuanto a vestido, calzado, recursos económicos y sustento, conscientes de que la novedad del mensaje que comunican es más importante que los medios para hacerlo. Todos los misioneros han meditado estas consignas y se han visto motivados a intentar la simplicidad evangélica y el claro testimonio de pobreza para sus comunidades y experiencias. El mismo Marcos lo indica en el episodio del sueño de Jesús durante la tempestad que amenaza hundir la barca a la que ha subido, sin cambiarse de ropa ni preocuparse por comer (Mc 4, 37-40)[6].

4. El detalle del bastón que pueden llevar. En Mateo y Lucas se les prohíbe llevar palos consigo, es decir, palos de pelea; pero aquí en Marcos se les pide que no lleven nada más que un bastón para caminar, como los que llevan los peregrinos[7]. La imaginería y la misma tradición petrina desarrollaron el bastón poniéndolo en relación con el cayado del buen pastor (cfr. Salmo 23 (22), 4) y con la tradición cristiana de Pedro, asociando las posibles limitaciones de salud como también el encargo de apacentar el rebaño, dando protección a los corderos y a las ovejas. El báculo episcopal recoge esos sentidos y se coloca en el contexto de Marcos de exorcizar el mal y apacentar el rebaño.

5. Hospedaje y acogida o rechazo de los enviados. Los profetas son recibidos como heraldos de buenas noticias y hospedados con honor y con la sencillez acorde a su mensaje. Su presencia se ha anunciado y la gente se ha organizado para su acogida. Se resuelve una preocupación no pequeña y se torna en bendición para quien se ocupa de modo más directo de la atención. Las sucesivas misiones siempre incluirán el saludo de paz que parece evocar la presencia pascual de Cristo resucitado. Será la experiencia de Pablo, de Pedro y de los demás apóstoles.

Cabe la posibilidad del rechazo. El gesto de sacudir el polvo de las sandalias y marcharse recuerda la suerte de Sodoma y la salida de Abraham y su familia del lugar que no merece su presencia y en vez de bendición y paz recibe la maldición y el castigo (Génesis 19, 10-14).

6. El Resultado de la misión. Marcos informa de manera breve el cumplimiento satisfactorio de la misión y de sus resultados concretados en la expulsión de los demonios y la curación de los enfermos. Como detalle puntual se menciona el empleo del aceite, elemento básico de la nutrición pero también expresión de la presencia del Espíritu de Dios[8]. La administración de los sacramentos recogerá el antiguo rito de la unción y tomará ya desde los tiempos apostólicos el óleo o aceite como elemento y forma de las consagraciones y sacramentos.

La primera misión de los doce se concluye afirmando su cumplimiento. De  igual manera  el Evangelio de Marcos se cierra uniendo en una breve conclusión la ascensión de Jesús, su posesión a la diestra de Dios y el hecho de haber predicado en todas partes (Mc 16, 19-20)[9].


[1] Alberto De Mingo Kaminouchi, La Biblia de principio a fin, Ediciones Sígueme, Salamanca, 2019, p. 264

[2] Lectio Divina per la Vita Quotidiana, a cura di Giorgio Zevini e Pier Giordano Cabra, Vol. 7, Il Vangelo di Marco, Editrice Queriniana, Brescia, 2008, p. 156

[3] Matthew Henry, Commentary, Tomado de Bible Works 10

[4] Cfr, Papa Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, 2013, n 23

[5] Evangelii Gaudium, 25

[6] Gianattilio Bonifacio, Personaggi Minori e discepoli in Marco 4-8, Pontificio Istituto Bíblico, Roma, 2008, p. 81

[7] Matthew Henry, Commentary l.c.

[8] Lectio Divina per la Vita Quotidiana, a cura di Giorgio Zevini e Pier Giordano Cabra, Vol. 7, Il Vangelo di Marco, Editrice Queriniana, Brescia, 2008, p. 158

[9] En este comentario consideramos el texto en la actual lectura de las Ediciones críticas griegas y subrayamos el paralelismo entre la conclusión de la primera misión que al igual que el final de Marcos presentan la misión de predicar el Evangelio como una acción en plena ejecución.  (En el análisis filológico fueron empleados ZERWICK, M., S.J.,-GROSVENOR M. A Grammatical Analysis of the Greek New Testament, GBP, Roma, 2010  y BibleWorks, version 10, Software for Biblical Exegesis and Research, Norfolk, VA).