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Por: P. Luis Carlos Jaime Murillo, C.Ss.R.

“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mt 28,19-20).

Introducción

Bautizar, en lenguaje del Nuevo Testamento significa sumergir, zambullir, anegar, empapar. El sacramento del bautismo hace parte de lo que la Iglesia llama los sacramentos de iniciación cristina. En la presente reflexión abordaremos la realidad del bautismo como el sacramento que nos introduce en la vida de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, es decir, que nos hace parte del mismo Dios que se ha hecho carne para darnos vida en abundancia. (Jn 10,10)

En la presente reflexión quiero presentar lo que significa sumergirnos en la vida de Dios, cuáles son las gracias que se reciben al bautizarnos y cuáles son los compromisos que adquirimos.

En el rito del bautismo el sacerdote nos bautiza en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu santo. ¿Qué significa esa fórmula?

  1. Sumergirnos en el Padre

El Padre nos ha creado a su imagen y semejanza (Gn 1,27), por lo tanto, al sumergirnos en la vida del Padre debemos reproducir las acciones de Él, es decir, debemos ser generadores de vida, creadores, defensores de ella.

  • Sumergirnos en el Hijo

 Jesucristo fue el salvador del género humano y con su pasión muerte y resurrección nos dio nueva vida. (Ef 4,17-32) Al recibir el bautismo debemos ser instrumentos de salvación y redención de los demás mediante el testimonio de vida, amando y sirviendo tal como lo hizo Jesús. Así como Él entregó su vida por todo el género humano, como bautizados debemos ofrecer nuestra vida de manera desinteresada al servicio de quienes necesiten de nosotros. Un cristiano no puede ser indiferente a las necesidades, al dolor y sufrimientos de sus hermanos.

  • Sumergirnos en el Espíritu Santo

En la tradición de la Iglesia el Espíritu Santo es el santificador. Como bautizados estamos llamados a ser santos e instrumentos de santificación para quienes a diario comparten su vida con nosotros. La búsqueda de la santidad es una tarea que debe realizarse cada día y se consigue con la fuerza del Espíritu Santo que da a cada bautizado los dones necesarios para santificarse y ayudar a la santificación de quienes comparten su existencia.

San Gregorio Nacianceno (Oratio 40,3-4) afirma que el Bautismo «es el más bello y magnífico de los dones de Dios […] lo llamamos don, gracia, unción, iluminación, vestidura de incorruptibilidad, baño de regeneración, sello y todo lo más precioso que hay. Don, porque es conferido a los que no aportan nada; gracia, porque es dado incluso a culpables; bautismo, porque el pecado es sepultado en el agua; unción, porque es sagrado y real (tales son los que son ungidos); iluminación, porque es luz resplandeciente; vestidura, porque cubre nuestra vergüenza; baño, porque lava; sello, porque nos guarda y es el signo de la soberanía de Dios». 

Por esta inmersión en la vida de Dios adquirimos los siguientes derechos.

  1. Podemos llamar a Dios Padre. En el Antiguo Testamento nuestro Dios es llamado de varias formas; Yahvé, el Dios de Israel, etc., pero Jesús nos enseñó que lo llamáramos Padre, Abbá, papacito. Esa es la gran novedad que nos trae Jesús. Nuestro Dios es un Padre que hace salir el sol para todos, (Mt 5,45) que está pendiente de las necesidades de sus hijos y que no le importa a qué hora de la noche lo estemos llamando (Lc 11,5-13). A partir del bautismo nos hacemos hijos de Dios y esa es la gran noticia que nos trae Jesús. Por eso, a partir del Bautismo podemos rezar con toda confianza la oración del Padre Nuestro.
  • Entramos a ser parte de la familia de la Iglesia. A partir del bautismo la relación con Dios no es solamente individual, sino comunitaria. La fe la celebramos en la Iglesia y de ahí que, no decimos Padre mío, sino Padre nuestro. Comenzamos a formar parte de la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica.
  • Comenzamos a quitar el pecado original. La celebración del bautismo no es un hecho puntual en la vida del cristiano, sino que, a partir de ese momento, comenzamos a introducirnos en la vida de Dios, tarea que es permanente. Con la celebración de este sacramento comenzamos a desplazar el mal a fuerza de bien. Por lo tanto, toda nuestra vida nuestra es un permanente bautizarnos, una búsqueda permanente del bien. En esto consiste la perfección cristiana: “sean perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto”. (Mt, 5,48)
  • Los signos del bautismo

El sacramento del bautismo es muy rico en símbolos:

  • La señal de la cruz al comienzo de la celebración.

 Este signo que lorealizan en la frente del bautizando, el sacerdote, los padres de familia y los padrinos; señala la impronta de Cristo y significa la gracia de la redención que nos ha adquirido por su cruz. (cf. Catecismo de la Iglesia Católica,1235)

  • El anuncio de la Palabra de Dios

Las lecturas de los textos de la Palabra de Dios iluminan la vida de quienes van a recibir el sacramento del bautismo y de los presentes en la celebración; los invita a comprometerse con Jesús y con la Iglesia en la tarea de construir un mundo justo. (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1236)

  • El óleo

La unción con el óleo de los catecúmenos tiene un significado especial para los bautizandos: Reciben la fuerza necesaria para vencer las acechanzas del pecado. Así como los atletas se ungían con oleo el cuerpo para vencer en las carreras, de igual modo, quiens recibirán el bautismo, se ungen para tener el valor en la lucha contra aquello que les impide hacer el bien. A los ungidos con el óleo, celebrante les impone las manos como señal de comunión con la Iglesia; luego los padres y padrinos en nombre de quienes serán bautizados, renunciarán al pecado y harán la profesión de fe. (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1237)

  • El agua bautismal 

El agua en todas las culturas es signo de vida y de pureza. El agua que será usada en el bautismo se consagra mediante una oración en la que la Iglesia pide a Dios que, por medio de su Hijo, el poder del Espíritu Santo descienda sobre esta agua, a fin de que los que sean bautizados con ella “nazcan del agua y del Espíritu” (Jn 3,5). (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica 1238)

  • El Bautismo propiamente dicho

El celebrante confiere el bautismo derramando tres veces sobre la cabeza del bautizando y con las palabras “Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, da a entender que el bautizado queda inmerso en la vida de la Santísima Trinidad a través de la configuración con el misterio pascual de Cristo: (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1239)

  • La unción con el santo crisma

El Crisma es un óleo perfumado y consagrado por el obispo en la Eucaristía Crismal, y significa que ha recibido el nuevo bautizado el don del Espíritu Santo. Es ungido e incorporado a Cristo, sacerdote, profeta y rey (cf. Ritual del Bautismo de niños, 62).

  • La vestidura blanca

Esta vestidura simboliza que el bautizado se ha “revestido de Cristo” (Ga 3,27) y ha resucitado con Cristo. Es misión de los padres y padrinos hacer que el bautizado revestido de la gracia del bautismo, permanezca siempre limpio de pecado.

  • El cirio

Con la entrega del cirio encendido a los padres y padrinos, se los invita a mantenerla encendida siempre. De igual manera, el cirio significa la luz de Cristo que ilumina la vida de quien ha recibido el bautismo. Es símbolo de ayuda de la Iglesia a los nuevos integrantes de la comunidad cristiana para que puedan hallar su luz en el mundo.

Finalmente, el nuevo bautizado puede decir la oración de los hijos de Dios: el Padre Nuestro.

  • Conclusión

El sacramento del bautismo es el primero de los sacramentos y sin su recepción no se puede acceder a ningún otro sacramento. Este hecho trae unos compromisos que son importantes tenerlos presentes en la vida de cada cristiano:

  • En el Bautismo, hemos sido incorporados a Cristo y por este hecho nos llamamos cristianos y somos hermanos en el Señor. (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1271) Jesús es la vid y los bautizados somos los sarmientos que nos alimentamos de la savia que da vida y fortaleza. (cf. Jun 15, 1ss)
  • Al ser bautizados estamos llamados a buscar la perfección continua: “sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”. (Mt 5,38) Esta es la tarea permanente de quienes hemos recibido la gracia bautismal.
  • La perfección del cristiano no debe quedarse solamente en el ámbito personal, sino que debe trascender al ámbito comunitario. Por eso como bautizados hacemos parte de una gran familia que es la Iglesia y por eso, nos sentimos felices de pertenecer a ella, participando de la vida pastoral y misionera: “El Bautismo incorpora a la Iglesia. De las fuentes bautismales nace el único pueblo de Dios de la Nueva Alianza que trasciende todos los límites naturales o humanos de las naciones, las culturas, las razas y los sexos: ´Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo´” (1 Co 12,13).(Catecismo de la Iglesia Católica, 1267)
  • El Bautismo constituye el fundamento de la comunión entre todos los cristianos, e incluso con los que todavía no están en plena comunión con la Iglesia católica.
  • La gracia bautismal comprende: el perdón del pecado original y de los pecados personales, el nacimiento a la vida nueva, por la cual somos hijos del Padre, miembro de Cristo, templo del Espíritu Santo.
  • Por la acción misma del bautismo, el bautizado es incorporado a la Iglesia, Cuerpo de Cristo.