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XVI Domingo del Tiempo Ordinario

Comentario social

18 de julio de 2021

Ciclo B: Mc 6, 30 – 34

Por: P. Alberto Franco Giraldo, C.Ss.R

Tercer domingo de julio, decimosexto del tiempo ordinario. Solemnidad del Santísimo Redentor, titular de los Misioneros Redentoristas (Congregación del Santísimo Redentor). Lecturas: Jeremías 23,1-6; Efesios 2,13-18 y Macos 6,30-34.

Jesús, el Cristo, es el Santísimo Redentor, el Dios invisible hecho visible, el Dios hecho ser humano. Su vida la dedicó a realizar el reino de Dios, es decir, a convencer a los seres humanos que aceptaran la comprensión, la relación y la experiencia de Dios que Él tenía. Jesús llamó a los discípulos para que vivieran con Él esa experiencia, y para enviarlos a anunciar la Buena Noticia (Evangelio) que ellos ya estaban viviendo. Ellos fueron a los pueblos invitando a todas personas, especialmente a pobres y marginados, a convertirse al Dios que Jesús les revelaba, a dejarse transformar por Él, a curar sus enfermedades y a sanar sus dolencias, es decir,los dolores del alma, del corazón y del espíritu que oprimían sus vidas haciendo casi imposible liberarse de las opresiones económicas, religiosas, sociales o culturales que vivían.

La redención de Dios, realizada por Jesús de Nazaret, era la liberación integral de todas esas opresiones anunciada por los profetas (Lc 4,16-21). Liberación para los seres humanos y la creación. La misión de los redentoristas, cuyo titular celebramos hoy, es seguir a Jesucristo, el Redentor, en la predicación del Evangelio de los más pobres, definida por la constitución 5: “La misión encomendada a la Congregación de evangelizar a los pobres comprende la liberación y la salvación de toda la persona humana. Los congregados deben proclamar explícitamente el evangelio, solidarizarse con los pobres y promover sus derechos fundamentales de Justicia y de libertad”.

El camino de liberación según las Sagradas Escrituras   

San Pablo les dice a los cristianos de Éfeso (2,13-18), y a los de hoy, que lo fundamental de su fe no está en las apariencias externas, los ritos, las tradiciones o la defensa de las maneras tradicionales de relacionarse con Dios, sino en estar en Cristo Jesús y tomar su vida y sus palabras como la orientación para su pensar, actuar y hablar. Cuando un cristiano está en Cristo se acerca a las personas que antes marginaban, discriminaban o rechazaban por los odios y los miedos políticos, raciales, sexuales, religiosos y sociales. Y lo hace porque ve a Jesús derribar, con su muerte en la cruz, el muro del odio que divide la humanidad; y su mandato: “amen a sus enemigos y oren por sus perseguidores” (Mt 5,44). Derribado este muro y siguiendo su ejemplo, se despeja el camino para la paz con los de cerca y los de lejos, la paz con Dios y con los seres humanos, la paz con la tierra y con todo el universo.

A lo largo de la historia, Colombia ha estado marcada por el odio y el miedo. Estimulados, incrementados y usados por los poderes de turno. En esta historia dolorosa la iglesia católica cometió la equivocación de aliarse en uno de los bandos: el partido conservador, lo cual la llevó a justificar las agresiones, los abusos, los desplazamientos, incluso la muerte “del otro”. Hoy, el odio y el miedo lo están siendo instrumentalizado por sectores políticos y religiosos fundamentalistas y extremos (y poco cristianos) contra lo que llaman “izquierda internacional”, “nuevo orden mundial”, “comunismo ateo” o “ideología de género”, con bastante desinformación o manipulación, con poca seriedad académica y mucha mentira. Le sugiero que lea con sus propios ojos o mire los titulares del informe que hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos después de visitar a Colombia y evaluar la violencia ocurrida en el paro nacional; una vez leído el informe escuche o lea lo que dijeron sobre el informe, las conclusiones saltan a la vista. La estrategia de odio y desinformación está siendo implementada por “los falsos profetas, a los lobos con piel de oveja” (Mt 715) regionales, nacionales y mundiales. Algunos de ellos son los que realizan, dirigen, financian o apoyan (dentro y fuera de la Iglesia) la campaña contra el Papa Francisco. Su llamada, con palabras, escritos y ejemplos, a volver al Evangelio, a servir a los pobres, a cuidar la casa común, a la justicia económica y a ser pastores con olor a ovejas, va en contra de lo que han sido y quieren seguir siendo esos “pastores”: príncipes poderosos y de doble moral, que aman el dinero y el poder más que a Dios, con apariencia de personas entregadas y de servidores desinteresados de la iglesia.  

La denuncia profética a los falsos pastores

El profeta anuncia con el “Ay”, un juicio y un castigo a los pastores, los dirigentes del pueblo porque en vez de cuidar, proteger, guardar a las ovejas como es su responsabilidad, las han dispersado, extraviado y expulsado. Esto han hecho los dirigentes-pastores de Israel, incluso se han aprovechado de las más débiles, que han quedado con su “lana”, su “leche” y su “carne” como lo describe con lujo de detalles Ezequiel en el capítulo 34.  

Aprovecharse de las ovejas-pueblo para su beneficio parece ser una tendencia tan vieja como la existencia de los pastores-dirigentes; y también que los pastores que se aprovechan y abusan de las ovejas desprestigien, persigan, expulse o asesinen a los profetas de Dios. Así lo hizo el sacerdote Amasías, quien defendió al rey de las denuncias del profeta Amos, afirmando que el santuario era del rey, no de Dios, y que los profetas debían predicar según los intereses de quien les daba la comida (Am 7, 10-17). Así lo hicieron los sumos sacerdotes, los doctores de la ley y los ancianos-jefes del pueblo con Jesús, el Hijo de Dios, quien quería recuperar la viña-pueblo tomada por los viñadores-dirigentes asesinos (Mc 12, 1-12). Así lo hizo un sector importante de la iglesia con San Oscar Romero al calificar la defensa de los pobres y de la justicia como “politizada”, “ideologizada” y alejada de la misión de la Iglesia. Así lo hizo un sector importante de la iglesia colombiana y de la sociedad antioqueña con Santa Laura Montoya de quien dijeron que estaba loca, que no seguía la verdadera tradición de la iglesia o que solo buscaba hacer su voluntad. Por esto “es normal” que sectores importantes de la Iglesia se opongan, abierta o silenciosamente, a la misión del Papa Francisco o que poco se den a conocer sus orientaciones y documentos.    

Dios cuida y protege sus ovejas, especialmente a las más débiles

Según Jeremías, el mismo Dios va a reunir las ovejas dispersas, despatriadas, desplazadas y exiliadas y las va a llevar a su tierra para que vivan dignamente. Dios se alegrará al verlas restauradas, en sus pastos, en la tierra libre para todas. Y para que no vuelvan a ser sacados de su tierra por culpa de los pastores, les dará pastores nuevos fieles a la Alianza y que enseñen lo que Dios quiere.  

El modelo de pastor-dirigente del pueblo fue David, “el vástago legítimo”, no por su grandeza moral, sabemos de su “sinvergüencería”, sino por su manera de ejercer el poder: con prudencia, haciendo realidad la justicia y el derecho en la tierra, que es la salvación y la seguridad para las ovejas. Derecho en la biblia, es lo que llamamos justicia legal. Justicia es lo que llamamos justicia social. El rey justo, el que hace lo que Dios quiere, es quien garantiza al huérfano y la viuda, las personas más desprotegidas de su tiempo, lo mínimo necesario para vivir dignamente, lo que hoy llamamos mínimo vital. El pueblo llama a Dios, nuestra justicia, porque es quien le ha dado una tierra que le garantiza la vida a todo el pueblo y por eso las leyes para evitar su acaparamiento y la desprotección de los débiles. Incluso presenta la justicia como un atributo divino: “la justicia mira, se asoma, desde el cielo” (Sal 85,12). Para tener en cuenta: las palabras amor, amar, amen, amado suman 590 en la biblia y las palabras: justo, justicia, derecho aparecen 1017 veces, en el buscador bibliatodo.

Cómo contraste revisé las siguientes palabras: amor: 305, amar: 144, améis: 18, amado 131, ayuda: 122, Justo: 305, Justicia: 537, derecho: 175 (con frecuencia justicia y derechos aparecen juntos), injusticia: 26, injusto: 14; tierra aparece 2661 veces.

La justicia y el derecho deben ser el criterio con el cual un cristiano juzga y valora a quienes dirigen los países, las iglesias y todo tipo de instituciones humanas. Mas que si son creyentes o no, si tienen imágenes religiosas en sus despachos o si invocan a Dios al gobernar. Con frecuencia muchos dirigentes políticos hacen declaraciones religiosas y toman posiciones morales, pensando más en los votos y en el respaldo popular que en sus convicciones profundas. Hay cristiano que se dejan engañar por las palabras de los lobos con piel de ovejas.

Cuando “Jesús desembarcó y vio la multitud que andaba como oveja sin pastor se compadeció de ella y se puso a enseñarles con calma, muchas cosas”. La raíz de la mayoría de los problemas de la humanidad es la ignorancia, la mayoría de nuestras equivocaciones como personas, como sociedad y como iglesia es por ignorancia. Por la ignorancia religiosa, social, política, económica o cultural, permite los abusos de poder de quienes tienen en sus manos el poder del conocimiento.

Para resolver de fondo el problema de la ignorancia, Jesús enseña con calma a la multitud. Las características fundamentales de los cristianos deben ser: la disponibilidad para aprender, la apertura al Evangelio y la aceptación de las nuevas acciones que suscita el Espíritu de Dios en la vida personal, social y eclesial. Recordemos que la gente religiosa de su tiempo y los dirigentes religiosos fueron quienes llevaron a la cruz a Jesús, para salvar la religión tradicional. Hoy hay mucha gente religiosa que se consideran “los verdaderos cristianos” y que con defensores de la iglesia católica o de las otras iglesias cristianas, pero que no tienen ningún reparo descalificar, calumniar, incluso justificar la muerte de Jesús de Nazaret, si se apareciera hoy.